“No me considero acabado; voy a seguir corriendo”, declaró en una videoconferencia el ciclista británico que a sus 35 años de edad trata de volver a su forma competitiva en el equipo Israel Up-Nation.

Gravemente lesionado en junio de 2019,no gana una carrera desde el giro de Italia de 2018, su séptimo y hasta ahora último triunfo en una gran vuelta por etapas.

“Lo más fácil hubiera sido dejar todo tras mi caída, pero no quería abandonar el ciclismo así. Desde que supe que podía recuperarme completamente, la decisión fue fácil de tomar”, explicó.

“Tengo 4 victorias en el Tour y sigo muy motivado para una quinta”, recalcó.

Además, Christopher Froome señaló que a finales de 2020 le descubrieron que no tenía la potencia de antes, pues le hallaron “déficit de alrededor del 20 % en la fuerza del cuádriceps en el lado derecho”.

Y explicó que no se ha recuperado totalmente, pero que adelanta trabajos para lograrlo: “El proceso de rehabilitación no se completó al 100 %. Estoy haciendo sesiones 4 veces por semana enfocado en desarrollar la masa muscular y la fuerza en la pierna lesionada”.

El británico reveló también que tenía fuertes molestias por los tornillos de una de las múltiples intervenciones quirúrgicas a las que ha debido ser sometido.

“Era un dolor inexplicable por un tornillo que estaba perforando el hueso y causaba la sensación de ralladura en el músculo mientras andaba en bicicleta”, relató.

El pedalista se alista en California, Estados Unidos, para el calendario 2021 aislado del resto de sus compañeros de equipo, que hacen pretemporada en España.