De esta manera, todos los países de la Conmebol se alinearon para votar en grupo a favor de la aspiración que tiene Colombia de ser el país sede del próximo Mundial de Fútbol Femenino.

Sin embargo, nuestro país no la tiene nada fácil porque compite con otros dos candidatos que tienen bastante tradición en el fútbol femenino: Japón por un lado y Australia y Nueva Zelanda por el otro, que se presentaron en conjunto.

“La Confederación Brasileña de Fútbol decidió retirar la candidatura y apoyar a Colombia en la disputa por ser el anfitrión de la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2023. De esta manera, Conmebol se presenta con una candidatura única, aumentando las posibilidades sudamericanas en la votación, además de fortalecer la unidad que marca la gestión actual de la entidad”, señaló la federación de fútbol de ese país en un comunicado.

La Fifa visitó a finales de enero y comienzos de febrero a los países que se postularon para ser sede del Mundial Femenino 2023. En ese entonces, los delegados del ente rector del fútbol mundial estuvieron en el estadio El Campín de Bogotá, y los escenarios de Pereira, Armenia y Cartagena.

El próximo jueves 25 de junio se anunciará qué candidato se queda con el honor que tuvo en 2019 Francia, que organizó el Mundial que ganó Estados Unidos.

Paradójicamente, el país está aspirando a organizar el torneo más importante del balompié femenino sin una liga profesional estable, que ahora sufre para conseguir un patrocinador principal que permita que se juegue dos veces al año y programar en qué fechas se disputará el certamen cuando se acaba la emergencia sanitaria en el país por el coronavirus.