Un estudio hecho por The Gerontological Society of America y el Centro Waltham, que fue compartido por The Gerontologist, encontró que el amor que le proporcionan los canes a las personas son el mejor ‘medicamento’ o terapia para aliviar el mal de amores.

Los analistas encontraron que los perros suelen percibir fácilmente las emociones y hacen lo posible para equilibrarlas. Además, quienes están cerca a uno suelen ser más consientes de lo que es el verdadero amor y aprenden a ver la lealtad.

Pasar tiempo con el perro ayuda a que la persona se sienta menos usada, menos triste y más segura de sí misma. También sirve para liberar su mente, ver que puede ser útil para alguien y sentirse responsable de una vida.

Normalmente, cuando una relación termina, aparecen sentimientos como la soledad, falta de protección, depresión y todo esto pasa a un segundo plano cuando hay una mascota está cerca. Hay quienes logran comunicar todos sus sentimientos escondidos a su mascota, y les va mejor que con su terapeuta.

El cerebro sufre varios cambios cuando se está muy cerca de la mascota: libera oxitocina, serotonina y dopamina. También reduce la producción de cortisol, hormona relacionada con el estrés diario.