“Le saqué la comida de la boca porque no iba a dejar que le diera otro bocado. Todo fue desgarrador y aterrador”, afirmó Graham al Daily Mail.

Agregó que a su hija se le alcanzó a adormecer el paladar cuando intentaba evitar que se comiera las pastillas.

“Traté de mantener la calma para no asustar a Eva y así poder sacarle de la boca, pero afortunadamente ella no se había tragado nada”, comentó Graham al mismo medio.

De acuerdo con Graham, le harán una prueba a una de las píldoras para averiguar exactamente qué contenían.

Por su parte, la cadena estadounidense se disculpó con  Graham y confirmó que investigará el caso.

“Lamentamos mucho la experiencia de la hija de Peter. Siempre queremos que nuestros clientes tengan la mejor experiencia posible en nuestros restaurantes, por lo que inmediatamente le ofrecimos otra comida”, afirmó un portavoz de KFC, declaración rescatada por el diario británico.