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El Cometa 41P frenó, se detuvo y cambió sentido tras acercarse al Sol en 2017
Un análisis de imágenes del telescopio Hubble reveló que el cometa 41P invirtió su rotación después del perihelio en 2017
En 2017, un cometa de apenas medio kilómetro de diámetro hizo algo que parece imposible. El cometa 41P/Tuttle–Giacobini–Kresák, conocido como 41P, redujo su velocidad de giro de forma drástica cuando se acercó al Sol. Pasó de rotar cada 20 horas a hacerlo cada 53 horas en pocas semanas. Luego desapareció de nuestra vista porque quedó demasiado cerca del Sol desde la perspectiva de la Tierra. Meses después, cuando volvió a ser visible, los datos mostraron algo aún más sorprendente: estaba girando en sentido contrario y completaba una vuelta cada 14,4 horas. ¿Cómo puede un objeto espacial frenar hasta detenerse y luego empezar a girar al revés?¿Y si el cometa se frenó hasta cero?
Planteamiento descriptivoPara entender esta historia vamos a empezar por lo básico. Un cometa es una mezcla de roca y hielo que quedó como residuo del nacimiento del Sistema Solar hace unos 4.600 millones de años. Muchos de estos cuerpos viajan en órbitas muy alargadas. El cometa 41P pertenece a la llamada “familia de Júpiter”. Eso significa que su órbita está muy influenciada por la gravedad de Júpiter y que tarda menos de 20 años en dar una vuelta alrededor del Sol. En su caso, tarda unos 5,4 años.En abril de 2017, 41P llegó a su perihelio, que es el punto de la órbita más cercano al Sol. Allí recibió más calor. El hielo comenzó a transformarse en gas, un proceso llamado sublimación. Ese gas salió disparado al espacio y formó una nube llamada coma. También aparecieron chorros, como si fueran pequeñas mangueras naturales que empujan el cometa.
Aquí aparece el detalle que lo cambia todo. Cuando esos chorros de gas salen de forma desigual, actúan como pequeños motores. Si el gas sale más fuerte de un lado que de otro, el cometa recibe un empujón que altera su rotación. Es parecido a lo que ocurre cuando soplas una rueda con aire de un solo lado.Observaciones del telescopio espacial Swift de la NASA mostraron que entre marzo y mayo de 2017 el periodo de rotación pasó de 20 horas a 46 y luego hasta 53 horas. Normalmente los cambios en cometas se miden en minutos. Aquí hablamos de decenas de horas. Es un cambio enorme para un objeto tan pequeño, de unos 500 metros de diámetro.Después de mayo, el cometa quedó oculto por el brillo solar. No había datos. Cuando regresó en diciembre, el telescopio espacial Hubble tomó nuevas imágenes. El astrónomo David Jewitt, de la Universidad de California en Los Ángeles, analizó esas fotos años después. Encontró que el periodo era ahora de 14,4 horas. Eso significa que estaba girando más rápido que antes y en sentido contrario. Para que eso ocurra, tuvo que frenar completamente, llegar a cero y empezar a girar al revés. Los cálculos indican que ese punto de detención pudo ocurrir en junio de 2017.
Este hallazgo ayuda a responder una pregunta más grande. ¿Por qué hay menos cometas pequeños de los que esperamos encontrar? Una posible explicación es que muchos se destruyen por su propia rotación. Si los chorros los aceleran demasiado, la fuerza centrífuga puede romperlos.El estudio también estimó que el núcleo de 41P mide cerca de 500 metros. Es pequeño en términos astronómicos. Su tamaño lo hace más vulnerable a cambios rápidos. Además, la fracción activa de su superficie, es decir, la parte que libera gas, bajó de aproximadamente 2,4 en 2001 a cerca de 0,14 en 2017. Eso sugiere que su superficie ha cambiado con el tiempo, tal vez formando una capa más dura que bloquea parte del hielo.Aquí hay otro dato inquietante. Aunque su órbita podría mantenerse estable durante unos 10.000 años, el análisis indica que podría romperse por…
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