Cada minuto, las manos se llenan de millones de gérmenes y alergias, de modo que cuando una persona se come las uñas o pone sus dedos en la boca de forma constante, está ingiriendo estos microorganismos, asegura un estudio publicado en el diario Pediatrics, retomado por Bustle.

Pero aunque suena como algo peligroso, esto puede ser en realidad un hábito saludable, pues cuando ingresan cuerpos extraños al cuerpo, el sistema inmunológico desarrolla anticuerpos que son reservados para próximas ocasiones en las que una infección ingrese al sistema.

El estudio reunió a un total de mil niños entre los 5 y 11 años y el 31% de estos se comieron las uñas en algún momento. A través de análisis e investigaciones, se descubrió que estos presentaron mayores defensas y anticuerpos.

Esto puede beneficiar la salud a largo plazo, aunque expertos aseguran que en esto también influyen aspectos como los hábitos de higiene, estilo de vida, además de otra serie de estudios que permitan confirmar su beneficio.