El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
El pollo asado es un clásico de la gastronomía latinoamericana y, según la receta compartida por El Espectador, la clave está en la técnica y la calidad de los ingredientes. Para esta preparación, se requieren dos pollos enteros medianos, mantequilla fría, sal, pimienta, orégano seco, ajo, laurel y tomillo. El tiempo total para tener este plato listo es de dos horas y quince minutos, lo que incluye tanto la preparación previa como el reposo indispensable para que el pollo conserve sus jugos y sabor.
El procedimiento comienza lavando y secando bien los pollos. Ya limpios, se debe introducir una cucharada de mantequilla en la cavidad de cada ave, preparando así la base para que el pollo quede jugoso internamente. Luego, con paciencia, se cortan láminas del resto de la mantequilla y se colocan cuidadosamente entre la piel y la carne, buscando llegar lo más profundo posible; esta técnica, de acuerdo con la publicación, es de origen francés y tiene como objetivo aportar jugosidad, sabor y ese tono dorado característico que tanto llama la atención en la mesa. Después de este paso, se mezclan la sal, la pimienta y el orégano, y se frotan por toda la superficie del pollo.
El siguiente paso es acomodar los pollos en una bandeja para hornear, junto a las cabezas de ajo cortadas, las hojas de laurel y tomillo. El horno debe estar precalentado a 180 grados Celsius (350 grados Fahrenheit), en donde los pollos permanecen durante noventa minutos. Un detalle importante, como se indica, es bañar a los pollos cada quince minutos con los jugos que se van soltando en la bandeja: esto garantiza que la carne se mantenga húmeda y sabrosa. Cumplido el tiempo, se aumenta la temperatura del horno a 220 grados Celsius (425 grados Fahrenheit) para dorar la piel a la perfección. Finalmente, el consejo es dejar reposar durante diez minutos antes de cortar, un paso fundamental para que el jugo se distribuya bien.
Esta receta, aprendida por el autor gracias al crítico gastronómico y cocinero Kendon MacDonald, no solo representa una técnica culinaria, sino también un homenaje a la tradición y al placer ocasional de disfrutar un plato rico en mantequilla. Como mencionaba el propio Kendon, “un pollo al horno bañado con mantequilla es la polla”, frase que resalta el carácter festivo y especial de este pollo asado.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
¿Cómo se logra que el pollo asado quede jugoso y con piel dorada?
La receta recomienda colocar mantequilla tanto dentro de la cavidad como entre la piel y la carne, combinada con el uso de hierbas y especias, para garantizar un resultado jugoso y una piel dorada. Además, bañar continuamente el pollo con los jugos de la bandeja y aumentar la temperatura del horno al final del proceso es clave para obtener la textura y color ideales.
¿Qué significa la técnica de poner mantequilla bajo la piel al preparar pollo al horno?
Poner mantequilla bajo la piel es una técnica, según El Espectador, de la cocina francesa que permite que la grasa se funda lentamente dentro del pollo durante la cocción. Esta práctica aporta humedad, sabor y un dorado especial, generando una experiencia culinaria resaltada en la tradición latinoamericana.
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