Según explicó a Pulzo el presidente de Fenalpi, Andrés Carvajal, la hipótesis que se maneja es que los decretos que emiten alcaldes y gobernadores para prohibir la fabricación y comercialización de pólvora no son la solución para prevenir los accidentes, ya que año tras año la cifra de lesionados no disminuye como se esperaría, y los mayores afectados siempre son los niños.

“La cultura siempre ha sido celebrar con pólvora en la época navideña, y por eso al prohibirla las personas prefieren comprarla a escondidas sin tener en cuenta si son productos informales”, explicó Carvajal, y dijo que esta práctica no les permite distinguir un producto seguro de uno peligroso.

Y es que precisamente el Instituto Nacional de Salud (INS) reportó, el pasado 3 de enero, un total de 756 personas afectadas por el uso de pólvora desde el primero de diciembre hasta la fecha, de las cuales 249 son menores de edad.

Es por eso que el dirigente de Fenalpi considera que en vez de prohibir y castigar el uso de pólvora, lo que deben hacer las autoridades es regular esta práctica y buscar que los padres tomen conciencia de los riesgos que corren sus hijos.

“El 80 por ciento de la pólvora en el país es informal, pero hay pirotecnia para usuarios finales que es segura y cumple todos los aspectos técnicos y legales. En vez de tener un poco más de criterio para cuidarse, la estigmatización cultiva más riesgo e inseguridad para todos”, agregó Carvajal.

El dirigente destacó el trabajo que adelantan los empresarios formales para garantizar sus productos; que cuentan con instrucciones de uso y poseen mechas de seguridad, estándares que, por supuesto, no cumplen quienes fabrican la pólvora de manera ilegal.

“Esperar que se cambien tradiciones populares que llevan siglos, de un año a otro, por medio del castigo y el miedo, no va a ser muy efectivo”, concluyó el dirigente, que considera que la prohibición es lo que enciende la mecha de la ilegalidad y apaga el trabajo de quienes cumplen con las exigencias de ley.