La muerte de una tigrilla lanuda que había sido rescatada en condiciones críticas en el Cerro de las Tres Cruces de Medellín conmocionó a la ciudad y lanzó nuevas alertas sobre la situación de la fauna silvestre en Colombia. El propio alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, confirmó el deceso el viernes 20 de febrero de 2026, solo dos días después de reportarse su hallazgo, el cual ocurrió gracias a la oportuna intervención de ciudadanos que la encontraron cerca de un sendero. El caso puso de manifiesto la vulnerabilidad de especies amenazadas y el impacto directo que las acciones humanas tienen sobre su supervivencia, según información presentada por Noticias Caracol Digital.
La felina, perteneciente a una especie cuya población está bajo amenaza debido a la transformación de su hábitat por actividades humanas, fue hallada en un estado extremo de fragilidad. Tenía colmillos completamente fracturados, una señal clara de un posible cautiverio previo. Además, la tigrilla sufría de deshidratación y desnutrición severas, condiciones agravadas por una infestación de pulgas, lo que complicó aún más su salud y elevó las sospechas sobre un deterioro prolongado, incluso afectando potencialmente sus órganos internos. La gravedad del caso llevó a que el animal fuera trasladado inmediatamente a la unidad de cuidados intensivos del Centro de Veterinaria y Zootecnia de la Universidad CES, donde permaneció bajo monitoreo constante y tratamiento intensivo.
En dicha unidad, la tigrilla recibió oxígeno suplementario, manejo térmico y alimentación asistida por sonda, siendo este un esfuerzo multidisciplinario significativo que involucró a profesionales veterinarios especializados. Pese a estos esfuerzos, el estado del animal no logró revertirse y, tras un paro cardiorrespiratorio ocurrido el día anterior a su muerte —evento que requirió de maniobras de reanimación—, finalmente falleció en la tarde del viernes. El caso ejemplifica la dificultad de rehabilitar animales silvestres que han sido objeto de tráfico o malos tratos, problema que tiene consecuencias ecosistémicas y penales severas.
El alcalde Federico Gutiérrez enfatizó en su declaración pública que el nivel de deterioro de la tigrilla apuntaba a un posible cautiverio prolongado, sugiriendo que la pérdida de su libertad fue determinante en el desenlace fatal. Esto no sólo representa un drama ambiental y ético, sino que es considerado un delito grave de acuerdo con la legislación colombiana, contemplando penas de prisión de entre 2 y 8 años, además de cuantiosas multas financieras, conforme lo dispone la Ley 1333 de 2009.
La ciudadanía juega un papel clave en la protección de la vida silvestre. El simple acto de capturar, comerciar o mantener especies nativas en casa constituye un delito. Para reportar cualquier caso de tenencia ilegal o tráfico de fauna silvestre en Colombia, las autoridades han dispuesto la línea nacional 123, mientras que situaciones de emergencia con animales lesionados, inmovilizados o en riesgo pueden ser comunicadas a través del número de urgencias 304 630 0090. Este canal también está habilitado para entregar voluntariamente ejemplares silvestres bajo protección institucional.
Bajo la normativa nacional, cualquier persona que capture o haga uso indebido de fauna silvestre enfrenta condenas que pueden alcanzar hasta 108 meses de prisión, como lo estipula el Código Penal de Colombia. Las medidas legales buscan no solo castigar a los responsables, sino también disuadir el tráfico y el maltrato de especies en un país caracterizado por su diversidad biológica.
¿Cuál es la importancia de proteger a las especies amenazadas en Colombia?
La protección de especies amenazadas en Colombia es crucial, ya que el país es uno de los territorios con mayor biodiversidad a nivel mundial. La desaparición de especies como la tigrilla lanuda impacta la estabilidad de los ecosistemas, altera las cadenas alimenticias y puede generar desequilibrios que afectan a otras especies, incluyendo a los seres humanos. Además, muchos de estos animales son vitales para la regeneración de bosques y el mantenimiento de procesos ecológicos fundamentales.
Este contexto subraya la necesidad de endurecer la vigilancia y consolidar la conciencia ciudadana sobre la importancia de respetar la vida silvestre. La preservación efectiva depende tanto del cumplimiento de la ley como del compromiso colectivo para denunciar y desalentar cualquier forma de tráfico o tenencia ilegal de animales nativos. ¿Qué otras estrategias pueden implementarse para fortalecer la protección de la fauna silvestre amenazada en el país?
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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