En la entrevista, el exfiscal anticorrupción reiteró que son escasos los avances que se han hecho sobre sus denuncias y reiteró que teme por su vida. Sin embargo, en uno de los primeros apartes, Moreno dejó una frase suelta sobre el exfiscal: “No hablo de Néstor Humberto (Martínez), me da miedo“.

Además, dijo que lo nombraron en la dirección anticorrupción “para hacer mandados”. ¿A quién? “Hasta ahí le llego”, se limitó a responder.

Las amenazas contra la vida de Luis Gustavo Moreno

Desde que volvió al país extraditado de Estados Unidos, a principios de diciembre, el exfiscal dice que ha sido objeto de “retaliaciones”.

“No saben cómo callarme”, dice, y asegura que los únicos casos que se han movido a raíz de sus denuncias son los de los senadores Álvaro Ashton y Musa Besaile. “Los demás casos no tienen ningún tipo de gestión ni de resultado”, comenta, aunque dice haber delatado a 26 personas entre magistrados, políticos y funcionarios.

“Como van las cosas eso va a quedar en la impunidad (…) (Esto) me dice que me tengo que callar”, añade.

“Lo que quieren es que, o que yo sea asesinado (sic), y entre tanto me llene de temores para no declarar, para que no se alargue la lista y no siga cooperando y el país no se entere de lo que ocurrió. Y creo que lo están logrando”, lamentó.

La Fiscalía ha hecho todo para que me eche para atrás“, dice. “Entregué todos mis bienes y me están cambiando las reglas del juego, pero no importa”, sostiene, refiriéndose principalmente al cambio en su lugar de reclusión, que no fue a al Centro de Estudios Superiores de la Policía, como esperaba, sino a La Modelo.

En ese sentido, comenta que el fiscal Francisco Barbosa podría haber hecho una gestión al respecto, y asevera que hasta los entes de control “han sido silentes” al respecto.

¿Sigue vivo el Cartel de la Toga?

Cuando Duzán le preguntó si el Cartel de la Toga continúa vigente y delinquiendo, Moreno dijo que preferiría callar, pero dejó una frase suficiente para dar a entender lo que piensa:

“Yo no me siento con garantías de contestarle porque me tengo que referir a personas que están hoy en el poder, personas que tienen influencia sobre los jueces que tienen todavía que resolver circunstancias como el principio de oportunidad, como la tutela que estamos presentando. Tengo temores, tengo miedos, y son fundados”, señaló.

Él asegura que no lo enviaron a la Cespo porque “hay una animadversión por ser fiscal, por ser sapo”: “Me meten acá es para que me silencien, para que me callen. Dios no lo quiera, para que atenten contra mi vida“.

“Si los ojos de la opinión pública no están revisando lo que pasa esto va a quedar en la impunidad”, reiteró. “Si las circunstancias no cambian vamos a suspender la colaboración. Lo mínimo que puede hacer la institución es garantizarme la vida. (…) Si yo no denuncio, el día de mañana van a decir que me suicidé o que me tomé una botella de agua y me envenené. Yo vine porque quiero vivir, porque quiero rehacer mi vida”, concluyó.

Esta es la entrevista completa de Moreno con Duzán: