“Lo que estaría pasando es que agentes legales e ilegales estarían contratando pequeños grupos de sicarios para asesinar a estos líderes”, escribe Ávila en su columna del diario español. “Empresarios, políticos, narcos y la complicidad de agentes estatales estarían permitiendo esta masacre”.

También establece que “al mirar los perfiles de las víctimas, estos son bastante similares. Es decir, pareciera que desde la víctima sí hay una sistematicidad clara”.

Eso, a diferencia de lo que plantea el Gobierno, que ha dicho que no hay una conexión entre todos estos hechos. “En cambio, dicen que se deben a temas locales e incluso problemas personales de los líderes. Su principal argumento es que el que mata o el victimario no es el mismo, por ende, no habría sistematicidad”, señala Ávila.

Pero el investigador establece que “todo parece indicar que cuanto más cerca la fecha” de elecciones en Colombia, son mayores los “niveles de violencia contra los liderazgos que cumplan algún papel político en las regiones”.

Sobre esa realidad plantea lo que él denomina “dos temas de fondo”: por un lado, habrá una jornada electoral el próximo mes de octubre, en la que se elegirán alcaldes y gobernadores; y por otro lado, los líderes que “reclamen verdad, tierra despojada o protección al medioambiente, están en la mira de los asesinos”.

“El Estado no tiene ningún plan de choque para proteger líderes con estos perfiles y nada indica que la masacre se vaya a detener”, advierte Ávila. “En varias regiones del país hay una lenta agonía de la democracia, es como si se estuviera desangrando”.