Esa fecha corresponde al día después de la posesión de Joe Biden (20 de enero), que ganó las elecciones de EE.UU. en una reñida disputa en medio de la cual el expresidente Juan Manuel Santos denunció que funcionarios del Gobierno de Colombia se habían ofrecido para ayudar a Donal d Trump.

Poco después, el exmandatario dijo abiertamente que el embajador en Washington, Francisco Santos, era el que había hecho el ofrecimiento a un contratista de la Casa Blanca y que, incluso, había planteado una visita del presidente Iván Duque.

Francisco Santos contrató al abogado Iván Cancino y entabló una querella contra el expresidente.

El contratista que mencionó Juan Manuel Santos resultó ser John Rendon, muy cercano al Plan Colombia en su nacimiento y desarrollo, y este miércoles emitió un comunicado en el que advierte que no le haría mucho bien a Colombia y a las relaciones con EE.UU. que esto llegara a un escenario judicial. También dijo que él les había dado instrucciones a sus abogados de comunicarse con los que en Colombia están manejando el caso para intentar un alto en el camino.

Este mismo miércoles por la noche, Juan Manuel Santos volvió a hablar del tema, pero invocó su parentesco con el embajador en Washington. “Yo le daría un consejo de primo: no vaya a malgastar el dinero. Los abogados están muy costosos. Es una demanda que no tienen ni pies ni cabeza. Él sabe perfectamente que lo que yo dije es totalmente cierto”, dijo en el programa Pregunta Yamid.

“Y más bien una recomendación [para Pacho Santos] sería que se retirara de la embajada antes del 21 de enero, para que no vaya, de pronto, a sufrir algún hecho vergonzoso personalmente, lo cual repercutiría en el país. Y yo sé por qué se lo digo. Sí existe cierto malestar con lo que ha sucedido”, agregó el expresidente.

“No me expondría yo a un desaire diplomático, porque eso a nadie le conviene”, continuó el exmandatario, y añadió. “Entonces, ese es el humilde consejo que yo le doy al señor embajador, mi primo Pacho. Los hechos están ahí. Si el señor Cancino o el propio Pacho me llaman, yo les digo exactamente quién fue la persona que me dio a mí la información, en qué términos me dio esa información. De manera que, con una llamadita, como dicen, por los canales informales, yo les doy toda la información para que eviten la vergüenza de perder una demanda”.

Pero las cosas no se detendrán, de acuerdo con lo que aseguró Cancino este jueves por la mañana en Caracol Radio. “Ayer volví a comunicarme con el embajador y la respuesta de él fue: ‘No tengo nada que ocultar. Seguimos adelante’”, dijo el jurista en la emisora. “El motivo de la querella es que no es una acusación que se le hace a una persona cualquiera. Es una acusación que se le hace a un embajador en EE.UU., de estar interfiriendo en favor de una persona en unas elecciones presidenciales”.

“Francisco Santos me manifestó, antes y ahora después de ese comunicado [de Rendon], que no es cierto. Que el señor puede ir y decir las cosas cómo pasaron, y que jamás podrá decir que se trató de interferir en ninguna de esas elecciones, ni que se ofreció la visita del presidente Duque para favorecer de una u otra manera a otra persona”, dijo Cancino en la frecuencia radial.

También explicó que la manera en que se presentó la querella conta el expresidente deja abierta la posibilidad a una retractación, a una conciliación. “Porque aquí no se trata de perjudicar a alguien. Donde el embajador no ponga una querella, estaría dando por ciertas las declaraciones del expresidente Santos, y eso sí pondría en peligro las relaciones bilaterales y también la seguridad y la tranquilidad jurídica y familiar de Francisco Santos”, dijo.

Sobre lo que dijo el exmandatario en el programa Pregunta Yamid, Cancino afirmó: “Esto no es de vergüenza o de ganar o perder. Me parece que [Juan Manuel Santos] sigue utilizando un tono de ego que no le corresponde a un Premio Nobel de Paz. Aquí no importa si se gana o se pierde. A lo que queremos llegar es que él manifieste quién se lo comunicó, y el que se lo comunicó, se siente. Si el señor Rendon está seguro que tiene la razón, que tiene cómo probar no solo la llamada, sino el contenido de la llamada, pues que lo haga. Yo tengo que creerle a mi cliente”.

Y terminó: “A mí no me corresponde hacer ninguna ‘llamadita’. A él le corresponde ir a la audiencia de conciliación; si está seguro de que tiene la razón, no conciliar, y después ir a una diligencia y expresar por qué él tiene la razón. Él puede decir lo que sabe, y si la justicia encuentra que él tiene la razón, pues sencillamente no habrá cometido ninguna ofensa contra el honor del embajador”.