La información era crucial para ser utilizada en “por lo menos 10 expedientes contra congresistas que tuvieron nexos con Odebrecht y que están siendo investigados en la Corte Suprema” y en la Procuraduría, informó Noticias Uno.

El curador del museo donde ahora reposa el celular, Víctor Quinche, dijo a ese noticiero que solo se trata de la carcasa, pero en el transcurso de la semana un perito intentará extraer dos copias de lo que contiene.

Aún así, ese medio comenta que ya habría dudas sobre lo que se obtenga, ante la imposibilidad de saber cuál era la información original.

El alto tribunal habría mostrado ya su descontento con la situación, al tiempo que ordenó a la Fiscalía y a la sala disciplinaria investigar al fiscal Daniel Hernández, que tuvo bajo custodia el aparato y que debió velar por su conservación, tal como establece el Código de Procedimiento Penal.

Mientras tanto, la Fiscalía ya luce el teléfono como una pieza histórica de su colección, que incluye una moto acuática y hasta un barril de cianuro.

Las investigaciones que se verían comprometidas incluyen las de Plinio Olano, Bernardo ‘Ñoño’ Elías y Antonio Guerra, entre otros.