“O porque no se ha empeñado a fondo”, agregó Vicky Dávila en su columna de Semana, titulada Anarquía, en donde habló de que Colombia atraviesa un momento de dolor por cuenta de “una sangrienta ola de violencia” que no se había visto en décadas.

“Se perdió la autoridad. No hay firmeza para garantizar el orden público ni carácter para perseguir la delincuencia organizada y el narcotráfico”, escribió la periodista, y mencionó, entre otras cosas, que mientras los grupos armados infiltran las marchas con vandalismo el “abuso de autoridad es permanente”.

También cuestiona el hecho de que las instituciones estén perdiendo credibilidad con sus decisiones, que los valores sociales se encuentren invertidos y que el panorama político y social es incierto debido a “una puja de odios” que “se está llevando el país por delante”.

El presidente Iván Duque, según Dávila, “fue elegido con esperanza por millones de colombianos. Pero no ha cumplido lo que prometió, porque no ha podido o porque no se ha empeñado a fondo. Gobierna sin carácter, con desidia y una prudencia que parece miedo. La sensación generalizada en el país es que NO hay Gobierno”.

Pero la crítica no es solo para el jefe de Estado, pues la columnista menciona allí que la Canciller “parece un fantasma” porque está, pero no se ve, que el ministro de Hacienda “no pone la cara” y solo se sabe de él “por la indolencia de sus políticas económicas”, y que el titular de la cartera de Defensa “tampoco pasa por su mejor momento”.

“Todo está al revés: la vida no vale nada, las masacres se cuentan por decenas este año”, resalta la periodista, que además de referirse al asesinato de Javier Ordóñez, a manos de unos policías en Bogotá, y de la muerte de Juliana Giraldo, por un disparo de un soldado en Cauca, también menciona las brutales agresiones contra integrantes de la Fuerza Pública que, dice, “se sienten abandonados”.

Todos estos argumentos que expone Dávila en su columna la llevan a hacer una conclusión: que “Colombia está en alerta roja amenazada por la anarquía”.

De allí le surge una pregunta a la periodista: “¿En qué momento llegamos a este punto?”, y ella misma la responde al decir que “gran parte de lo que vivimos hoy se originó en 2010, cuando Juan Manuel Santos se convirtió en presidente”.

“Con todas las falencias y lunares, el país iba bien. Pero Santos dio un timonazo inesperado que cambió 180 grados el rumbo de Colombia. Su obsesión por el Nobel de Paz y los aplausos internacionales lo llevó a negociar en La Habana sometiéndose a las demandas de los narcoterroristas de las Farc. Santos empoderó a la extrema izquierda, dividió a los colombianos y dejó una herida profunda en el país cuando les hizo conejo a los del ‘NO’ que ganaron el plebiscito”, aseguró Dávila.

Pero contrario a lo que piensa la periodista, el expresidente Santos considera que el problema de violencia en el país no radica en haber firmado la paz con la extinta guerrilla de las Farc, sino en las “trabas” que hay para implementar esos acuerdos de manera efectiva.

El problema principal es el asesinato de líderes sociales y de antiguos miembros de las Farc, pero el acuerdo también tiene […] unos instrumentos para resolver esos problemas […] esta es una oportunidad de oro que deberíamos los colombianos aprovechar, ahí estamos todos listos a participar en esa reconciliación verdadera”, expresó Santos, este sábado, en un panel internacional sobre el que habló del Acuerdo de Paz.

Según trinó el exmandatario, en el conversatorio virtual también estuvieron los expresidentes Felipe González, de España, y Pepe Mujica, de Uruguay.