De acuerdo con la denuncia pública que hizo Ramos en Noticias Caracol, él, junto con un amigo, se animaron a participar en la ‘Donatón para Bogotá’, promovida por la Alcaldía, y compraron los cientos de mercados para entregarlos a la población vulnerable que habita en la parte alta de la localidad de Usaquén.

“Nos acercamos al CAI Codito, previamente nos habíamos comunicado con ellos y nos dijeron que nos acercáramos sin ningún tipo de problema”, contó el joven.

Ese domingo, los policías de esa estación les indicaron la zona donde debían entregar sus donaciones y hasta los acompañaron al lugar, añade el denunciante. Ellos, en un carro, hicieron el recorrido y entregaron “aproximadamente 114 mercados”.

Sin embargo, terminada esa entrega, los uniformados dejaron a los dos amigos seguir su camino hacia sus viviendas, pero ellos tuvieron que hacer otras entregas de mercado en Suba y, finalmente, en Chapinero.

“Yo hice una parada en Prado Veraniego y entregué otros mercados. Me dirigí a Chapinero, donde me solicitaron por una sola persona que es muy necesitada”, narró Ramos en el noticiero.

Cuando ya casi terminaba su gesto solidario, el joven se encontró con un puesto de control de la Policía en la localidad de Teusaquillo.

“Ellos (agentes) me detuvieron. Me preguntaron que yo qué estaba haciendo, les dije que estaba entregando mercados. Me preguntaron si tenía permiso y les dije que había tratado de coordinar ese permiso. Les mostré unas fotos de la actividad, unos videos junto con la policía del CAI Codito y no creyeron. Les mostré los recibos de compra del almacén”, agregó el afectado.

En ese momento, los uniformados le habrían manifestado que por no tener el permiso para hacer las donaciones le debían imponer un comparendo por infringir la orden de aislamiento obligatoria, por 936.320 pesos.

Pese a las pruebas, asegura Ramos en el informativo, también le impusieron un comparendo de tránsito por supuestamente conducir realizando maniobras peligrosas.

Ante la situación, que él considera injusta, manifiesta que se bajó de su vehículo y se comunicó con el CAI Codito para que le ayudaran a constatar su versión.

“Ellos (policías) llamaron a central y se comunicaron con el punto de control de la 57 para explicar lo que yo estaba haciendo. Ellos (policías que lo sancionaron) dieron una explicación de que yo había sido grosero, altanero, pero en ningún momento pasó eso”, explicó.

Finalmente, Ramos cuenta que un coronel se comunicó con él y se disculpó por el incidente, pero le expresó que no podía ayudarlo porque no era “competencia de su zona”; mientras tanto, un mayor de la localidad donde fue multado le pidió que le enviara todas las pruebas, pero asevera el joven que “no ha recibido respuesta”.