Nuevos detalles se conocen sobre la muerte de Yenifer García, de 33 años, quien falleció el pasado 15 de agosto después de recibir medicamentos para, aparentemente, disminuir el dolor durante una sesión de tatuaje en una vivienda de la localidad de Rafael Uribe Uribe, en Bogotá.
La información fue conocida por El Tiempo, que consultó fuentes de la Secretaría Distrital de Salud sobre las sustancias que, presuntamente, fueron administradas a la mujer antes de su fallecimiento.
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Según la entidad, se trataría de ketamina y midazolam, medicamentos cuyo uso requiere condiciones de seguridad y supervisión profesional debido a los riesgos que pueden representar para un paciente.
La Secretaría advirtió que administrar este tipo de sustancias sin una valoración médica previa, monitoreo y equipos adecuados para atender una emergencia puede representar un riesgo vital.
El caso actualmente es investigado por la Fiscalía General de la Nación, mientras se espera el dictamen de Medicina Legal, que permitirá establecer qué sustancias fueron efectivamente suministradas y cuál pudo ser su incidencia en la muerte de García.
Uno de los nuevos elementos que surgió en la investigación está relacionado con la formación de la persona que habría suministrado los medicamentos.
Según la información entregada por la Secretaría de Salud a EL TIEMPO, al consultar el Registro Único Nacional de Talento Humano en Salud (ReTHUS) se encontró que esta persona figura como Técnico Laboral en Auxiliar en Enfermería desde el 14 de julio de 2016.
La entidad señaló que, de acuerdo con su registro, esta persona no estaría autorizada para administrar medicamentos de sedación ni para ejercer funciones propias de un especialista en anestesiología. Hasta ahora, las autoridades no han revelado públicamente su identidad.
Claudia García, hermana de Yenifer, entregó detalles sobre lo ocurrido en conversación con Caracol Radio. Según su relato, la mujer se encontraba realizando la tercera sesión de un tatuaje que cubría parte de su espalda baja. Debido al dolor que le producía el procedimiento, habría decidido contratar a una persona que le ayudara a manejarlo mediante medicamentos.
La hermana explicó que una amiga de Yenifer le habría recomendado al hombre que posteriormente suministró las sustancias.
“Yo le colaboro con ese tema y venga, buscamos a alguien conocido”, habría sido la propuesta que recibió la víctima, según el testimonio de Claudia.
De acuerdo con su relato, a la familia se le habría indicado que el procedimiento no implicaría una pérdida completa de la conciencia y que Yenifer permanecería más despierta que completamente sedada.
Sin embargo, Claudia aseguró que el hombre habría aplicado varias inyecciones durante la sesión, cada vez que Yenifer manifestaba que continuaba sintiendo dolor.
La familiar también señaló que su hermana gozaba de buena salud y que quería terminar el tatuaje lo antes posible, pues tenía previsto asistir a la celebración de los 15 años de su hija.
La Secretaría de Salud indicó que los medicamentos que, presuntamente, fueron administrados eran ketamina y midazolam. Ambos tienen usos médicos específicos y requieren un manejo cuidadoso, particularmente cuando se emplean para producir sedación.
No obstante, la Secretaría enfatizó que todavía será necesario esperar el dictamen de Medicina Legal para establecer con certeza qué sustancias recibió Yenifer, en qué cantidades y cuáles fueron sus efectos.
Por esta razón, no es posible determinar únicamente con la información conocida hasta ahora si alguno de estos medicamentos provocó directamente el fallecimiento.
La Secretaría de Salud explicó a EL TIEMPO que la sedación es un procedimiento médico que implica administrar medicamentos para reducir el nivel de conciencia o la ansiedad de un paciente y que, por sus características, debe realizarse bajo condiciones de seguridad.
Según la explicación entregada por la entidad y la normatividad citada, las sedaciones más profundas, correspondientes a los grados III y IV, deben ser realizadas por médicos especialistas en anestesiología.
En cuanto a las sedaciones de menor profundidad, médicos generales o especialistas que no sean anestesiólogos pueden realizarlas cuando cuentan con la formación certificada correspondiente y se cumplen las condiciones de seguridad necesarias.
Esto incluye, entre otros elementos, monitoreo del paciente, oxigenación, equipos de reanimación y protocolos para responder ante una emergencia. La Secretaría también aclaró que profesionales como enfermeros, auxiliares y técnicos no están autorizados para administrar medicamentos de sedación ni anestésicos inyectables.
Otro de los aspectos que continúa bajo investigación es el lugar donde se desarrolló el procedimiento. Yenifer estaba recibiendo el tatuaje en una vivienda de Bogotá, un escenario que, según las autoridades sanitarias, no reúne las condiciones necesarias para realizar procedimientos de sedación.
La administración de estos medicamentos requiere un entorno clínico habilitado, con personal capacitado y elementos de soporte vital que permitan actuar inmediatamente si el paciente presenta una complicación.
Precisamente, una de las preguntas que deberá responder la investigación es qué ocurrió durante los minutos posteriores a la administración de los medicamentos y qué medidas se tomaron cuando Yenifer presentó la emergencia. La Fiscalía General de la Nación adelanta la investigación para establecer las circunstancias que rodearon la muerte de Yenifer García y determinar las posibles responsabilidades de quienes participaron en el procedimiento.
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A su vez, Medicina Legal tendrá un papel fundamental para determinar la causa de muerte y establecer si hubo una relación entre las sustancias que presuntamente recibió y el desenlace fatal. Por ahora, la familia continúa esperando respuestas sobre lo ocurrido durante aquella tercera sesión de tatuaje.
El caso también ha abierto un debate sobre los riesgos de recibir sedación fuera de un entorno médico habilitado, especialmente cuando se administran medicamentos que requieren supervisión profesional, monitoreo permanente y equipos para responder ante posibles complicaciones.
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