“Por atraer a esas audiencias que piden a gritos contenidos que se puedan viralizar, al lado del buen reportaje están siempre la noticia de las cirugías de una modelo, la crónica roja o la pornomiseria que se regodea en el dolor ajeno porque eso vende”, escribe en su columna de El Espectador la directora de noticias de RCN Radio.

“¿Creen de verdad las empresas de medios de comunicación que por la vía de bajar la calidad del producto se mejora el negocio?”, se pregunta Reyes después de esbozar su preocupación por los despidos de periodistas y el cierre de medios.

Pero no es el único interrogante que plantea esta periodista. También inquiere a las audiencias sobre si creen que con la desaparición de los medios la democracia será mejor, y si saben que en internet las manipulan con algoritmos o robots que las conducen por las redes hacia donde quieren.

A los anunciantes, Ruiz les pregunta “¿a qué le apuestan […] en términos de responsabilidad cuando buscan para ofrecer sus productos a quienes tienen más clics sin preguntarse de dónde vienen esas cifras y qué tipo de periodismo y de país ayudan a construir?”.

Y a los medios de comunicación les critica lo que, para ella, debe estar significando la nueva configuración de la planta de personas que publican sus contenidos: “¿Se han dado cuenta […] de que para poder existir necesitan de buenos periodistas y no simplemente agregadores de contenidos virales?”.

Ruiz admite que no tiene respuestas ante lo que llama “el movimiento telúrico” por lo que está pasando con los medios, pero sí da una fórmula que ya han planteado otros, aunque no a todos les ha dado resultado: “El buen periodismo puede ser un buen negocio si empresas, periodistas, anunciantes y sociedad entendemos que la información no es un producto cualquiera, que hacerla bien cuesta y se debe pagar por ella”.

No es la primera vez que la periodista se ocupa de este tema. En su libro ‘En el filo de la navaja’ (pág. 275), dedica unos apartes al escribir que “uno de los ejes del debate ha sido el modelo de negocio ante la abrumadora realidad de unos ‘consumidores’ de información que se multiplican por millones en internet, pero que no logran todavía convertirse en recursos para las empresas de comunicación que siguen derivando buena parte de sus ingresos de sus medios tradicionales”.

En general, lo que plantea Ruiz en su columna del diario capitalino ya lo abordó en su libro: “El problema mayor viene de la forma como muchos medios de comunicación, en la búsqueda del éxito en las redes y en internet, han ido mutando de manera peligrosa. La prensa ha sido un referente y un guardián de las sociedades, pero ese papel se ha venido cuestionando porque muchos consideran que ese trabajo lo pueden hacer los ciudadanos desde cualquier lugar con un celular en la mano”.