En el artículo, publicado en medios como El Heraldo, Los Irreverentes y El Bogotano —donde Abelardo de la Espriella tenía un espacio de opinión—, dice que ahora solo quiere hacer cosas que enriquezcan su espíritu. 

El jurista asegura que se aburrió de tener que enviar un texto solo por cumplir con una responsabilidad, cuando muchas veces no tiene nada que decir; señala que este “acto de rebeldía” reivindica su libertad.

“El mejor columnista es el que sin falta manda el artículo a tiempo; pero esa máxima, que he honrado a cabalidad, se ha convertido en una camisa de fuerza que ya no estoy dispuesto a seguir vistiendo. […] No soy de la clase de hombres que se dejan manejar la vida, por circunstancias exógenas que, al final del día, nada logran”, escribe.

Pero además, De la Espriella manifiesta que ya no quiere ser parte del gremio del periodismo que, según él, busca descabezar a la gente.

“No estoy diciendo que en el mundo del periodismo todos sean malos, pero ¡qué cantidad impresentable de comemierdas los que hay en esa actividad! Ya no me siento cómodo haciendo parte de un gremio en el que el éxito se mide por la cantidad de gente que se descabeza”, agrega.

Dejar de escribir columnas de opinión hace parte de los cambios que el abogado dice que va a hacer, para “ser más feliz”. Desde hace un año hizo unos, como dejar de ver noticias y escuchar radio, y su propósito ahora es salirse de WhatsApp “cuanto antes”. 

“El celular es una nueva forma de esclavitud que tampoco estoy dispuesto a seguir consintiendo. En fin, hay tanto por hacer que no debemos malgastar el tiempo en mala vibra y cosas vanas”, asevera.

Finalmente, De la Espriella dice que no está “abandonando a Colombia” y asegura que, aunque sería “un gran presidente”, su forma de hacer patria será con acciones para el desarrollo y prosperidad de la sociedad.