Aunque el caso de violencia intrafamiliar ocurrió a mediados de 2019, fue hasta hace unas pocas semanas que tomó relevancia en China, cuando Zengyan, de 24 años, publicó el video en WeChat y Weibo, relata el portal Sina.

En la secuencia se ve que el hombre, identificado como Dou Jiahao, entra al local de venta de ropa de su esposa y la agrede brutalmente. Le pega puños, cachetadas y la arrastra del cabello para no dejarla escapar del lugar, como se ve en un video publicado en YouTube.

Todo quedó registrado gracias a la cámara de seguridad de la ‘boutique’ y otra de afuera, pues la joven agredida solo vio como opción lanzarse desde la ventana del segundo piso para que su esposo no la siguiera golpeando.

Zengyan, que todavía se recupera de las heridas sufridas, afirmó que el ataque le causó fracturas de cintura, tórax y en la cuenca del ojo. Este último episodio de violencia de género fue por la que decidió pedir el divorcio, pero un tribunal se lo negó a pesar de que presentó el video y relató que esta no era la primera vez que la golpeaba.

De acuerdo con el diario The New York Times, que habló con la víctima, las agresiones comenzaron en abril de 2018 después de que Jiahao perdiera más de 7.200 dólares apostando. Cuando llegó a la casa, le pegó puños para descargar su ira.

Después de ello, hubo otros episodios de violencia, pero ella siempre terminaba perdonándolo, hasta esta última que de no ser por que se lanzó desde un segundo piso, pudo haberla matado.

“Se puede ver que casi se transformó en un psicópata… Me golpeaba para satisfacer un deseo de violencia”, dijo Zengyan al medio estadounidense.

Cuando la joven denunció a su esposo por violencia intrafamiliar, la policía le dijo que sus heridas se debían a la caída y, luego, un comité forense indicó que Dou solo era responsable de fracturarle la cuenca del ojo izquierdo, la cual definieron como “leve”.

Posteriormente, el tribunal rechazó su petición de divorcio, argumentando que Dou no había aceptado y que debían recurrir a la mediación. Por ello, se vio obligada a subir el video a redes sociales y así presionar a la justicia.

Tras la viralización de su caso, un juez la llamó para decir que no había necesidad de mediación y el 28 de julio, 3 semanas después de que publicó el video, le concedieron el divorcio.

Estoy muy feliz… Al fin conseguí lo que quería”, finalizó la china en The New York Times.