Que nunca vuelva a amenazar a Estados Unidos“, escribió Trump en esa red social, en el punto más alto de las tensiones entre ambos países desde el restablecimiento de las sanciones económicas en noviembre.

La relación se ha tensado particularmente en las últimas semanas, en las que Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en el golfo Pérsico para aumentar la presión sobre el gobierno de Teherán, al que acusa de preparar ataques contra sus intereses en la región.

El gobierno estadounidense envió portaviones y bombarderos B-52, en respuesta a supuestas fotografías que mostraban que Irán había cargado misiles en pequeñas embarcaciones.

Además, Estados Unidos retiró a su personal diplomático no imprescindible de Irak, citando amenazas de grupos armados iraquíes respaldados por Irán.

Pese a la escalada, Trump intentó generar una instancia de diálogo el jueves, que Irán rechazó.

El domingo, un cohete Katyusha fue disparado contra la Zona Verde en Bagdad, que alberga instituciones gubernamentales y embajadas, incluida la estadounidense. No quedó claro quién estuvo detrás del ataque.

Estados Unidos e Irán están en el peor momento desde que Trump decidió hace un año retirarse del acuerdo internacional alcanzado en 2015 para limitar el programa nuclear iraní a cambio de un levantamiento de las sanciones contra Teherán, e incluso desde el restablecimiento de sanciones económicas.

Medios estadounidenses especulan con que existen diferencias dentro del gobierno sobre cómo abordar el tema de Irán. Estas versiones indican que el asesor presidencial de seguridad nacional, John Bolton, promueve una línea dura contra Irán. El mismo Trump ha dicho que tiene que “moderar” a Bolton, cuya visión es resistida por otros funcionarios.