Así lo informó la agencia de noticias surcoreana Yonhap que, a su vez, cita a la agencia estatal norcoreana KCNA. De igual manera, unos encuentros de primer nivel que estaban previstos para este miércoles entre delegados de Pyongyang y Seúl fueron suspendidos, debido a los mismos ejercicios.
Según Business Insider, las acciones militares iniciaron el pasado 11 de mayo, y se espera que duren al menos 2 semanas. Ejercicios de este tipo ocurren al menos una vez al año, e involucran a personal de las Fuerzas Armadas tanto de Estados Unidos como de Corea del Sur, aliados estratégicos desde hace varias décadas.
La fecha y el lugar del encuentro entre Kim y Donald Trump, el 12 de junio en Singapur, habían sido confirmados por el presidente de Estados Unidos, y hasta este momento las relaciones entre los dos países habían mejorado, especialmente después de que Corea del Norte liberara a 3 ciudadanos surcoreanos con nacionalidad estadounidense que estaban encarcelados en el hermético país asiático.
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Poco después de la advertencia del régimen de Corea del Norte, el gobierno estadounidense indicó que, a pesar de eso, seguiría adelantando los preparativos para la inédita cumbre, en la que principalmente se tratará el tema de la desnuclearización de la península.
La eventual cancelación de la esperada cumbre sería uno de los mayores golpes contra el presidente Trump en materia de política exterior (que, de hecho, ha estado pasada por mucha inestabilidad desde la salida del exsecretario de Estado, Rex Tillerson, y su posterior reemplazo por Mike Pompeo).
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
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