El jueves pasado, en su cuenta de Twitter Trump agradeció la decisión (que aún no está confirmada) de Samsung, que anunció que podría empezar a fabricar algunos de sus productos, específicamente los de ‘línea blanca’, en Estados Unidos. El presidente dijo:
Thank you, @Samsung! We would love to have you! https://t.co/r5nxC9oOA4
— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) February 2, 2017
¡Gracias, Samsung! ¡Nos encantaría tenerlos!”
Sin embargo, a la compañía coreana no le cayó muy bien el comentario. Según Fortune, algunos oficiales de Samsung sintieron que el presidente los estaba presionando. The Korea Herald recoge una declaración de la empresa en la que dice que:
No sentimos presionados por el agradecimiento a Samsung (del presidente Trump) porque nada ha sido decidido todavía, pero eso podría dar la mala impresión de que Samsung podría haber hecho algo (como él desea)”.
Pero aclaró:
Estados Unidos es un mercado importante para Samsung Electronics, y hemos estado haciendo inversiones significativas, incluyendo Austin, Texas, donde ya hemos invertido U$ 17.000 millones […] Continuaremos evaluando nuevas inversiones necesarias en Estados Unidos que puedan ayudarnos a servir mejor a nuestros clientes”.
Con su anunció de evaluación, Samsung se une a Hyunday Motors y LG, compañías que confirmaron el mes pasado que podrían construir plantas, pero Trump no se ha referido a los planes de ninguna de ellas, pero sí ha advertido que se podrían poner impuestos a aquellos productos que sean fabricados fuera de Estados Unidos.
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
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