La misiva, dirigida al secretario de Estado, Anthony Blinken, también fue firmada por los también demócratas Jan Schakowsky, Raul Grijalva y Mark Pocan, quienes dicen liderar un grupo de 55 congresistas en sus denuncias.

En ella, los signatarios expresan “grave preocupación por la situación política y de derechos humanos en Colombia” e instan al gobierno del presidente Joe Biden a “denunciar clara e inequívocamente la brutalidad policial en Colombia”.

En la carta se dice que la fuerza pública colombiana “ha estado más desatada que nunca”, y mencionan su “brutal y excesivo uso de la fuerza” durante las manifestaciones de las últimas dos semanas.

Aunque valoran las reuniones con los líderes del paro para encaminar la situación hacia una solución, piden que no se espere para tomar determinaciones que pongan fin a la violencia de manera definitiva.

El pedido más claro de los parlamentarios apunta a “suspender la asistencia estadounidense a la Policía colombiana“, lo cual incluye dejar de vender armas, equipo, servicios o entrenamiento al Esmad.

Asimismo, buscan congelar cualquier venta y ayuda para la adquisición de equipo para el control de multitudes “hasta que no se establezca que se cumplen estándares de Derechos Humanos“.

Asimismo, también se pide que se advierta al gobierno colombiano sobre la posibilidad de utilizar fuerzas militares para controlar las manifestaciones, que deje de matizar la protesta como motivada por grupos al margen de la ley, y que insista en el diálogo como salida a la crisis.

Esta es la dura carta, publicada por el senador: