Todo empezó hace 11 años, cuando la conoció y se dio cuenta de que la anciana no recibía los cuidados necesarios por parte de la familia. Hizo muchos reclamos a los parientes para que le prestaran atención, pero se cansó y se la llevó a vivir a su casa. Además, empezó un proceso legal de adopción, publica el diario Folha Vitoria.

“Me encantó de inmediato porque era muy comunicativa y querida. A su hija y a su esposo no les gustaban mis visitas, pero seguí yendo de todos modos, y aún más porque me di cuenta de que María tenía problemas de salud y no la estaban cuidado”, relató Verónica a ese medio.

Lo que más conmovió a la enfermera fue el grave de salud que tenía María, casi no tenía cabello y su piel se veía escamosa. Durante años peleó con la familia, que la miraba mal, y aun así siguió visitándola. Con el tiempo, se dio cuenta de que no solo tenía mal estado de salud, sino que también sufría de maltrato físico y verbal, detalla el rotativo brasileño.

“Estaba sucia y débil, pensé hasta que estuvo muerta cuando la vi. Pero llegamos a tiempo y la llevamos al hospital”, recuerda la enfermera cuando un día no la dejaban ver a la anciana y le tocó pasar a la fuerza.

María tenía la presión baja y una desnutrición severa. Lastimosamente, en el centro médico y luego de varios exámenes médicos le diagnosticaron cáncer de pecho, pulmón y corazón. Desde ese día, Verónica le pidió a la hija de la sexagenaria que firmara una carta en la que le cediera la responsabilidad. Lo hizo y desde entonces viven juntas, finaliza Folha Vitoria.