De acuerdo con el diario The New York Times, aunque esta es una gran noticia para toda la comunidad LGBTI del país norteamericano, se da en momentos en que más ciudades y estados exigen que las organizaciones acepten solicitudes de estas parejas o se arriesgan a perder contratos con el gobierno.

Bethany Christian Services, encabezada por Palusky, informó el pasado lunes por correo electrónico a más de 1.50o colaboradores que desde ese mismo día iba a recibir solicitudes de parejas gay, indica el mismo medio.

“Ahora ofreceremos servicios con el amor y la compasión de Jesús a los muchos tipos de familias que existen en nuestro mundo hoy. Estamos tomando un enfoque de manos a la obra donde todos son bienvenidos”, se lee en el mensaje, citado por el rotativo estadounidense.

El comunicado significó un cambio sustancial para Bethany Christian Services, ya que, en los 77 años que lleva conformada en Estados Unidos, siempre han referido los casos de adopción de padres LGTBI a otras agencias.

La posición de esta organización, con sede en la ciudad de Míchigan, era muy diferente en el año 2007, recuerda The New York Times. “El diseño de Dios para la familia es un pacto y un matrimonio de por vida de un hombre y una mujer”, argumentaban en ese momento.

Para usar un término cristiano, esta es una buena noticia. Durante demasiado tiempo, el testimonio público del cristianismo ha sido en contra de esto o en contra de aquello. Hoy el enfoque está en servir a los niños necesitados”, dijo al mismo diario Guthrie Graves-Fitzsimmons, miembro de Faith and Progressive Policy Initiative.

Los líderes de Bethany confirmaron que asumirán esa petición y se excusaron al decir que el pensamiento que tenían antes nunca fue oficializado.

Sin embargo, una pareja de lesbianas en Filadelfia contó que en 2018 acudieron a una sesión informativa de la agencia. En la charla les dijeron que “esta organización nunca ha colocado a un niño con una pareja del mismo sexo”, expresó una de las mujeres. Luego, fueron remitidas a otra entidad, agrega The New York Times.

Aunque esta noticia fue celebrada por la comunidad LGBTI y demás sectores progresistas, cayó como balde agua fría a muchos cristianos que se han opuesto a esta medida desde siempre.

“Estoy decepcionado con esta decisión, al igual que muchos… Esta medida dañará los esfuerzos ya existentes para permitir que los ministerios de cuidado de huérfanos basados ​​en la fe sirvan a los vulnerables sin capitular en las convicciones cristianas fundamentales”,  dijo al mismo periódico Russell Moore, presidente de la Comisión de Ética y Libertad Religiosa de la Convención Bautista del Sur.

Durante los próximos meses Bethany ofrecerá formación a todos los empleados sobre esta nueva dirección. “Estamos abriendo la puerta a más familias y más iglesias. Reconocemos que hay personas que no serán felices, es posible que perdamos algunos donantes, pero el mensaje que estamos tratando de transmitir es invitar a personas a nuestro lado. Servir a los niños no debe ser controvertido”, finalizó Susanne Jordan, miembro de la junta y exempleada de la agencia.