La tragedia ocurrió en el barrio de Itanhangá, una región a unos 30 km del centro de Río duramente afectada por el temporal que hace tres días causó diez muertes en este estado brasileño.

Otras 3 personas resultaron heridas y hay alrededor de 17 desparecidos, según las autoridades.

Los bomberos ampliaron el perímetro de seguridad para evitar que vecinos y curiosos se acercaran a los edificios cercanos, según mostró la TV Globo.

La Alcaldía de Río de Janeiro, que espera entregar en las próximas horas un balance inicial sobre víctimas y daños materiales, comunicó que cerca de sesenta edificaciones en la región fueron construidas de manera “irregular” en zonas de “alto riesgo de desmoronamiento”.

El barrio de Muzema, controlado por milicias armadas que impedían la demolición de los predios irregulares, fue uno de los más afectados por las fuertes lluvias de esta semana.

Habitantes del lugar denuncian que los parapoliciales , que son organizaciones criminales integradas por expolicías y agentes activos corruptos y controlan diversas áreas de Río de Janeiro, ocupan terrenos y construyen residencias para venderlas ilegalmente.

La apropiación de tierras y venta clandestina de inmuebles es una de las actividades ejercidas por estos grupos criminales para financiarse.

De acuerdo con informaciones de la gobernación de Río de Janeiro, las fuertes tormentas han dejado al menos 1.200 desalojados.