Esa fue la respuesta de Trump desde el avión presidencial cuando le preguntaron los periodistas sobre una futura reunión con Kim. El mandatario añadió que barajan “tres sitios” para reunirse con su homólogo.

Este sería el segundo encuentro entre ambos mandatarios, que en junio se reunieron en Singapur para tratar una eventual desnuclearización de la península coreana después de meses de amenazas y acusaciones.

En aquella cumbre, los dos líderes firmaron un documento redactado de forma vaga sobre dicho proceso, pero el progreso se ha estancado debido a que Corea del Norte ha tomado pocas medidas concretas para abandonar sus programas de misiles nucleares y balísticos.

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, tenía previsto reunirse con un alto funcionario norcoreano a principios de noviembre, pero la reunión fue postergada repentinamente, con Corea del Norte insistiendo en que Washington alivie las sanciones.

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Trump discutió el viernes la situación con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, al margen de la cumbre del G20.

Ambos “reafirmaron su compromiso de lograr la desnuclearización final y completamente verificada” de Corea del Norte, dijo la portavoz de Trump, Sarah Sanders.

Los mandatarios estuvieron de acuerdo en la necesidad de “mantener una aplicación vigorosa de las sanciones existentes para garantizar que la RPDC entienda que la desnuclearización es el único camino”, dijo Sanders, utilizando el nombre oficial de República Popular Democrática de Corea.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.