Jamila Hardwick reveló al portal Inside Edition detalles poco conocidos de los aviones y de su trabajo como azafata en una aerolínea que no especificó, pero cuyas políticas serían comunes en la industria.

Justamente esas normas serían las que terminan haciendo que tomar café o té sea muy poco recomendable. De acuerdo con Hardwick, los conductos que proveen el agua con la que se hacen esas bebidas calientes se limpian muy poco.

Según ella, las aerolíneas estarían obligadas a hacerlo apenas unas cuatro veces al año y prefieren ahorrarse ese tiempo por las exigencias de los itinerarios, por lo que suelen incubar una gran cantidad de sedimentos y suciedad, entre otras cosas.

Algo parecido sucedería con las almohadas y cobijas que proveen, las cuales no estarían del todo bien lavadas, de manera que sugiere que cada pasajero lleve unas propias. “Le cambian las fundas, pero las almohadas sucias siguen estando sucias”, dice.

Tampoco confíe en la limpieza de las mesitas. Hardwick confirma que es cierto que se trata de uno de los lugares más sucios por la acumulación de gérmenes y bacterias que allí caen por naturaleza y que no se limpiarían con suficiente cuidado, también por razones de tiempo. Usar un paño húmedo propio para limpiarla es lo que aconseja.

La azafata enfatiza en que la amabilidad es crucial para obtener un buen trato de los asistentes, por lo que sugirió en ese medio que se eviten dos conductas poco conocidas. La primera molesta un poco a los auxiliares de vuelo, y es pedir una gaseosa dietética, sobre todo de cola. Algunos de ellos no conocen una técnica apropiada para servirla en vaso, pues genera una cantidad de espuma mayor que la habitual por las condiciones de presión a miles de metros de altura, por lo que invierten el tiempo en que podrían servir otras tres bebidas en solo una de estas.

Finalmente, dice que no les pidan subir su equipaje de mano a los compartimientos superiores, pues por políticas de algunas aerolíneas, a los asistentes no los cubren las pólizas de riesgos laborales hasta que el vuelo está cerrado, de manera que si se lesionan al hacerlo, no cuenta como accidente laboral.

Evidentemente estas no son las únicas cosas que debe evitar en un avión. Por ejemplo, Gizmodo da tres razones por las que no debería descalzarse. En parte también son asquerosas, aunque no tienen que ver con los malos olores que puedan molestar a otros pasajeros: primero, está prohibido y pueden sacarlo del avión; segundo, los pisos de los baños están llenos de partículas fecales que pueden esparcirse por todo el avión con el aire acondicionado, y tercero, en caso de emergencia sería una desventaja para evacuar.