Mientras el resto del mundo se sumía en la fiesta del nuevo año y formulaba propósitos para el 2020, los gobernantes de diversas potencias parecieron ajenos al ambiente y continuaron con su actitud retadora del 2019, midiendo fuerzas y egos.

El acto que encendió los ánimos fue el asedio a la sede diplomática estadounidense en la capital de Irak, temprano este 31 de diciembre. El acto lo protagonizaron miles de manifestantes proiraníes al grito de “muerte a Estados Unidos”, a lo que el mandatario estadounidense respondió responsabilizando a Irán y hablando frontalmente de confrontación: “no es una advertencia, es una amenaza”, aseguró.

Por su parte, Teherán denunció “la sorprendente audacia” de Washington. Irak, un aliado de los dos países enemigos, fue una vez más el escenario de su enfrentamiento, que puede conducir a una escalada que desemboque en una confrontación militar.

Hacia la noche, Trump pareció suavizar su discurso diciendo que no prevé ir a la guerra: “Me gusta la paz”, dijo Trump antes de dirigirse a celebrar la llegada del nuevo año.

Por si fuera poco, el líder norcoreano Kim Jong Un entró en el juego más tarde, anunciando el final de la moratoria sobre los ensayos nucleares y las pruebas de misiles balísticos intercontinentales. “No tenemos motivos para continuar ligados unilateralmente a este compromiso”, dijo Kim, citado por KCNA, y añadió otra amenaza:

“El mundo será testigo en un futuro cercano de una nueva arma estratégica que posee Corea del Norte”

Trump le restó importancia a lo dicho por el líder asiático asegurando que cree que al final cumplirá con sus compromisos: “Firmamos un contrato hablando sobre desnuclearización. Esa fue la frase número uno ‘desnuclearización’ que fue elaborada en Singapur. Pienso que es un hombre de palabra”, dijo.

El presidente aludió a la reunión de 2018 en Singapur en la que ambos aprobaron una vaga declaración sobre la “completa desnucleaización de la península coreana” y acordaron entablar nuevas relaciones bilaterales. Trump reiteró que él y Kim se “gustan” y tienen una relación muy buena: “El representa a su país. Hará lo que tenga que hacer”, afirmó.

De esta manera, los nuevos pulsos de poder entre las potencias nucleares plantea un comienzo de año movido y nuevamente inestable, con consecuencias todavía difíciles de prever.