Desde el Campo Base, el representante del Ministerio de Turismo de Nepal Gyanendra Shrestha confirmó que los montañistas salieron del Campo IV (7.900 metros) durante la noche del martes al miércoles, de los que más de 200 alcanzaron la cima más alta del mundo (8.848 metros).

A una semana de que la buena meteorología se disipe, muchos de ellos se quejaron de haber tenido que esperar durante “horas” en largas colas por la congestión en la zona Cima Sur (8.690 metros), si bien no se han reportado bajas durante el ascenso, afirmó Shrestha.

En 2012, se produjo una situación similar cuando 260 montañistas trataron de hacer cumbre en un mismo día aprovechando el buen tiempo, lo que causó una acumulación de gente en el famoso escalón Hillary, una roca vertical de 12 metros que supone el último gran obstáculo antes del techo del mundo.

En esa ocasión, 179 personas llegaron a los 8.848 metros y cuatro -el chino Ha Wenyi, el alemán Eberhard Schaaf, el canadiense de origen nepalí Shriya Shah y el surcoreano Song Won-bin- fallecieron por cansancio y mal de altura cuando descendían.

La aglomeración en las alturas supone un gran peligro para los alpinistas y sus sherpas, pobladores de las regiones montañosas de Nepal, ya que cada minuto es importante cuando dependen de una botella de oxígeno para sobrevivir y les puede alcanzar la noche.

Un equipo de experimentados sherpas coronó a mediados de mayo el Everest, dando por inaugurada una nueva temporada de escalada del pico más alto del planeta que este año cuenta con más escaladores dispuestos a intentar la ascensión que nunca.

El Departamento de Turismo de Nepal ha emitido 378 permisos de escaladas esta temporada, un récord histórico desde la primera ascensión exitosa al Everest en 1953.