Kardashian ingresó a los terrenos de la avenida Pennsylvania 1600 con un traje negro y tacones de aguja amarillos, según atestiguó un fotógrafo de AFP.

Kim Kardashian
Kim Kardashian / AFP

Trump publicó en Twitter una foto de la visita de Kim, con la que mantuvo “una gran reunión”, afirmó.

“Hemos hablado sobre reforma carcelaria y condenas”, confirmó el presidente.

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En la reunión, Kardashian pidió a Trump un indulto para Alice Marie Johnson, una mujer de 63 años condenada a cadena perpetua por un delito de drogas, causa con la que la celebridad se ha implicado en los últimos meses.

La prensa rosa había informado antes de la visita que Kardashian que también tenía previsto reunirse con el yerno y asesor de Trump, Jared Kushner, con el que ya ha hablado varias veces sobre el caso.

La mujer en cuestión fue condenada hace más de 20 años por delitos de drogas y lavado de activos.

El expresidente Barack Obama, que conmutó sus penas a 1.715 reos durante sus ocho años en la Casa Blanca (2009-2017), en su mayoría por drogas, rechazó el indulto a Johnson.

“Ha estado en la cárcel 21 años y morirá allí a no ser que Trump la indulte”, afirma una petición en internet que supera las 265.000 firmas.

La liberalización de las sanciones penales para este tipo de delitos había sido una prioridad para la administración del presidente demócrata Barack Obama, pero no logró obtener el apoyo del Congreso.

El gobierno de su sucesor, el republicano Donald Trump, ha optado en cambio por un endurecimiento de las sanciones penales.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.