Lo hizo, porque considera que su historia servirá a otros padres que quieran prevenir accidentes caseros que pueden terminar en tragedia, aunque el de su hija, por fortuna, no pasó a mayores.

Según contó Mónica, la caída de Josephine sucedió “en un descuido de no más de 30 a 45 segundos” y porque ella se confió al pensar que la menor “dominaba perfectamente el arte de bajar y subir las escaleras”.

En ese abrir y cerrar de ojos de la presentadora, que le pidió minutos antes a su esposo que dejara a la más pequeña de la casa en el segundo piso mientras ella vestía a Joaquín, su primogénito, ‘Jojo’ “rodó con todo y carrito de metal (para poner “checheres” del baño) con su bebé juguete por las escaleras de madera”.

La experiencia, que Fonseca calificó de “espantosa”, dejó a Josephine sin mayores heridas: “Está muy bien. No se rompió nada. Pero sí hay chichón tremendo en la frente, moretón en un lado de la nariz, boca y dientes que sufrieron el impacto del golpazo”.

Aunque en la publicación Mónica Fonseca se dio palo porque su sentido común perdió “totalmente su norte” y hasta culpó a su estupidez del accidente, reconoció que le dejó una “lección tremenda” e invitó a los padres a no subestimar los implementos de seguridad diseñados para espacios en los que hay niños, como puertas en las escaleras y mallas en los balcones.

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Resumen de una historia qué tal vez les sirva. Para mi es una gran lección de vida. En medio de esta mudanza, cajas aquí, allá, desorden, muebles en el lugar que no van y obviamente el cansancio natural de este tipo de evento… factores determinantes (seguramente) para que mi sentido común perdiera totalmente su norte. Hoy me siento una mamá con la fortuna inmensa de tener una segunda oportunidad. Les explico. En un descuido de no más de 30 a 45 segundos, sumado a que pensé que esta chiquitina dominaba perfectamente el arte de bajar y subir las escaleras… Jojo rodó con todo y carrito de metal (para poner “checheres” del baño) con su bebé juguete por las escaleras de madera. Fue espantoso. Recogerla del piso sin saber qué partes de su cuerpo se había golpeado pero claramente lloraba de angustia y dolor. Su carita con sangre escandalosa, boca reventada, su fragilidad… mi estupidez. Unos 3 minutos atrás le había dicho a Juanpa que me la dejara arriba mientras yo me vestía y Joaquín y el organizaban cosas abajo. La cara de terror de JuanPablo, el susto de Joaquín y obvio mi corazón roto porque esa pequeñita rodó escalera abajo por mi falta de sensatez. Mamás, papás y cuidadorxs en general: las puertas de seguridad CLARAMENTE no se hacen porque la estadística se la encarguen a gente que no tiene nada más que hacer. Existen y son una obligación de los que cuidamos a nuestros jovencitxs porque protegen sus vidas. Lo mismo las mallas de los balcones y la rejas protectoras de las piscinas. Jojo está muy bien. No se rompió nada. Pero si hay chichón tremendo en la frente, moretón en un lado de la nariz, boca y dientes que sufrieron el impacto del golpazo. Se asustó mucho. Nosotros simplemente le damos gracias a Dios, a la vida … de esta segunda oportunidad. Generalmente me gusta compartirles sentires bonitos y cuentos que les alegren la vida… y este lo es. Aprendimos una lección tremenda y la “sacamos sencilla” … solo podemos estar agradecidos. Las puertas instaladas. A la subida y a la bajada. Hay accidentes que definitivamente se pueden evitar. Jojo está saltando como changuito nuevamente. Yo, afectada tratando de entender a dónde fue que se fue mi cabeza.

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