El tiempo del castigo fue fijado por la Unidad de Integridad del Atletismo (AIU), luego de una apelación ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), y por ello el velocista no alcanzará a participar en los Juegos de Tokio (23 julio-8 agosto).

Campeón del mundo de los 100 metros en 2019, Coleman, de 25 años, fue suspendido por la AIU durante 2 años desde el 14 de mayo de 2020 a raíz del incumplimiento de tres de sus obligaciones de localización antidopaje en 2019: 16 de enero, 26 de abril y 9 de diciembre.

Los atletas de alto nivel se someten a obligaciones de localización muy estrictas (dirección, concentraciones, entrenamientos y competiciones) y deben señalar cada día una hora y un lugar en el que pueden someterse a un test.

Por qué castigaron a Christian Coleman

Tres fallos en estas obligaciones (‘no show’) o datos imprecisos en menos de un año pueden provocar una sanción de dos.

En un comunicado, el TAS, la más alta jurisdicción deportiva, explicó que aunque Christian Coleman violó el artículo 2.4 del reglamento antidopaje y aunque debería haberse mostrado más vigilante, su grado de negligencia “fue menos grave” de lo que en principio se había establecido.

El panel del TAS considera que si el responsable encargado del control hubiera llamado a Coleman al llegar a su domicilio, este habría podido volver a tiempo y se hubiera podido someter a un test antidopaje, según un comunicado del tribunal.

“El atleta tenía que haber estado en alerta máxima ese día, dados los dos fallos de localización que ya tenía”, añadió el TAS en su comunicado.

Si bien es cierto que el reglamento no incluye ninguna disposición que obligue a los responsables antidopaje a llamar por teléfono, el comité del TAS subraya que esto es algo habitual y que Coleman tenía derecho a esperar que le telefonearan.

“En conclusión, el panel del TAS consideró que la suspensión de 18 meses era una sanción apropiada dadas las circunstancias”, recogía el comunicado.

En octubre la AIU había descrito la actitud de Coleman con respecto a sus obligaciones en materia de lucha antidopaje como “totalmente negligente, incluso imprudente”.

Primero fue suspendido de manera provisional en junio de 2020. Entonces Coleman publicó un largo mensaje en Twitter acusando a la AIU de haber provocado su fallo en el test de diciembre de 2019.

Coleman dice que le pusieron la trampa y cayó

“Pienso que el intento del 9 de diciembre fue deliberado para hacerme fallar un control. No me digan que fallé un control si pasas delante de mi puerto sin que me entere”, señaló. “No hay ninguna prueba de que alguien haya venido a mi casa”, añadió.

El velocista afirmó además que los controladores fueron a su casa mientras que compraba regalos de Navidad en un centro comercial cercano, lo que según él puede verificarse en sus cuentas bancarias.

Coleman escapó en 2019 a una suspensión por un problema de forma, unas semanas antes del Mundial de Doha, en septiembre, en el que ganó el título de 100 metros (9,76 segundos), luego de una gran presentación en la final.

Entonces había vuelto a fallar en tres controles de localización en menos de un año, pero fue declarado inocente por la Agencia Antidopaje Estadounidense, que había cometido un error en la fecha de su primera ausencia.

Coleman, el sucesor de Usain Bolt

Coleman es el dominador del esprint mundial desde la retirada del jamaicano Usain Bolt en 2017. Campeón del mundo en 100 m y en el relevo 4×100 m en Doha-2019, tiene el récord mundial de 60 m sala (6.34 segundos).

Dos años antes, con 21, fue subcampeón mundial de 100 metros y de 4x100m en Londres-2017.

En su primera aparición en los Juegos, en Rio-2016, solo participó en las series del relevos 4x100m.

Sin Juegos de Tokio, Coleman podrá defender su título planetario en Eugene (Oregon, Estados Unidos), donde el Mundial se disputará en 2022.

Este video muestra las gestas de Coleman y permite ver por qué es el hombre más veloz del momento, pero lastimosamente el mundo no podrá verlo en Tokio 2021: