La discusión con sus compañeros de programa se desarrollaba sobre los conceptos futbolísticos que el técnico Carlos Queiroz le quiere imprimir a la Selección Colombia. Londoño, desde un principio, sostuvo que no estaba de acuerdo con aplicarle a ello el término identidad: “A mí me parece la identidad un cuento, y un cuento chimbo, le cuento“, aseveraba.

El periodista criticaba que Queiroz dijera que quería respetar la identidad del fútbol colombiano, pues opinaba que hace tiempo esta no era clara. “¿Cuál es la identidad del fútbol colombiano?”, preguntaba. “El toque lateralizado, abrir por los costados. No ha sido ni la velocidad, no ha sido ni la funcionalidad, ni ha sido la polivalencia, y eso es lo que quiere Queiroz“, añadió.

“Con (José) Pékerman no jugamos, ni a lo que jugábamos antes, ni a lo que quiere Queiroz, ¡y ganamos! (…) Nosotros hace rato no tenemos identidad”: Londoño

Poco a poco el debate se fue desgastando y calentando, porque chocaba el concepto de lo que distinguió al fútbol colombiano en épocas anteriores y lo que es ahora. Al final, Londoño soltó la frase: “La identidad de nosotros, toda la vida, siempre fue el narcotráfico, desafortunadamente. Así nos identificaban en el mundo“.

Sus compañeros reaccionaron muy mal al tema:

Óscar Rentería: “Me dolió la cabeza”.
Londoño: “Es una realidad que no podemos ocultar”.
Hugo Illera: “¡Preséntale excusas al país!”.
Londoño: “¡Qué le voy a presentar excusas! Estuvimos 20 años estigmatizados por ese mal”.
Rentería: “Eso puede ser cierto, pero no la identidad”.

Al final, ante la imposibilidad de llegar a buen término, Londoño concluyó: “Bueno, la identidad eran los pajaritos y los bosques“.

En redes sociales, la gente tampoco tomó bien el comentario, en parte por no darle contexto:

Alguno dio en el clavo al señalar que el problema es la ligereza con el que se usó el término identidad, que se suele emplear con lo que un grupo se identifica, y no con lo que lo identifican:

Sin embargo, otros sí reconocieron que la influencia del narcotráfico fue una realidad imposible de soslayar, con clubes, individuos e instituciones permeadas por ese flagelo.

Vea aquí el momento más polémico del programa: