El fútbol profesional colombiano da inicio a una temporada crucial, marcada por la búsqueda de un nuevo campeón tras el triunfo del Atlético Junior en el contexto de un año mundialista. El torneo local, enmarcado por la próxima Copa Mundial en México, Estados Unidos y Canadá, enfrenta expectativas divididas respecto a su estructura y desafíos. Carlos Orlando Ferreira, presidente de Alianza Valledupar, resalta la alta competitividad que anticipa para la Liga BetPlay I 2026, señalando que la reciente ausencia de cuadrangulares y la consolidación de fases de eliminación directa incrementarán la dificultad del campeonato. Ferreira también expresa su inquietud por las dificultades administrativas y deportivas que aquejan a clubes como Deportivo Pereira y Águilas, una preocupación compartida por otros directivos.
La liga representa una oportunidad para que equipos tradicionales rompan sequías prolongadas sin títulos: Deportivo Pasto y Cúcuta Deportivo no triunfan desde hace dos décadas, Once Caldas suma dieciséis años sin coronarse e Independiente Medellín, diez. Este contexto le imprime al torneo un aire de revancha histórica para varias instituciones. Sin embargo, el inicio de la competición estuvo atravesado por protestas de la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro). Carlos González Puche, director ejecutivo de la agremiación, cuestionó la reducción del número de jugadores inscritos a veinticinco, argumentando que esta medida podría provocar una sobrecarga de partidos y una “masacre laboral”, además de profundizar las diferencias entre clubes en cuanto a recursos y plantillas.
González Puche también pone en el centro del debate la falta de descenso, la ausencia de una tercera división y la permisividad hacia equipos que atraviesan crisis institucionales. El caso del Deportivo Pereira es emblemático: pese a enfrentar sanciones por parte del Ministerio del Deporte y estar bajo intervención de Supersociedades, el club sigue compitiendo. Carlos Mario Zuluaga, presidente de la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor), justificó el límite de inscritos sosteniendo que el análisis de datos históricos mostró que los equipos raramente utilizan más de veintitrés jugadores por semestre, aunque existe la posibilidad de inscribir hasta cinco futbolistas Sub-20 adicionales.
La Liga, que arranca sin clásicos ni cuadrangulares debido al calendario ajustado por el Mundial, incluye la participación de equipos recién ascendidos como Jaguares y Cúcuta Deportivo, mientras que Envigado y Unión Magdalena han descendido. Además, reúne a seis de los máximos goleadores colombianos con experiencia en el fútbol europeo, entre los que destacan Radamel Falcao García y Dayro Moreno, quienes protagonizan una intensa disputa por ser el máximo anotador histórico.
Otros aspectos relevantes para esta temporada son la inminente definición del canal oficial de transmisión, ya que finaliza el contrato con Win Sports el 31 de diciembre, y la aparición del Internacional de Bogotá, nuevo nombre adoptado tras la transformación de La Equidad. En el plano internacional, equipos como Independiente Santa Fe, Deportes Tolima, Independiente Medellín y Atlético Junior participarán en la Copa Libertadores; Nacional, América de Cali, Bucaramanga y Millonarios, por su parte, actuarán en la Copa Sudamericana, reflejando la competitividad del fútbol colombiano más allá de sus fronteras.
Las voces críticas insisten en que el Ministerio del Deporte no ha garantizado el cumplimiento de normas, situación que impacta la protección y los derechos de los futbolistas. Así inicia una nueva Liga BetPlay, entre profundas transformaciones estructurales y el desafío permanente de elevar la calidad y la equidad del fútbol nacional.
¿En qué consiste la polémica sobre la inscripción de 25 jugadores en la Liga BetPlay I 2026?
La decisión de limitar a veinticinco el número de jugadores inscritos ha generado debate en el entorno del fútbol colombiano. Según expone Acolfutpro, esta medida pone en riesgo la estabilidad laboral de muchos futbolistas, especialmente en un torneo cuya programación impone una alta exigencia física y competitiva. Al reducir el cupo, se teme que aumenten las lesiones y se dificulten los relevos naturales dentro de los equipos.
Por su parte, la Dimayor argumenta que el límite se definió tras revisar datos de temporadas anteriores, donde la mayoría de los equipos no utilizó más de veintitrés jugadores en promedio. No obstante, se permitió la inscripción adicional de jugadores Sub-20 para mitigar los efectos de esta restricción. El tema sigue siendo relevante porque reaviva la discusión sobre la protección de los futbolistas, la sostenibilidad financiera de los clubes y la organización del campeonato.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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