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El porvenir profesional de James Rodríguez, actual capitán de la Selección Colombia, presenta muchos matices de incertidumbre. Según información publicada por Noticias Caracol, el reconocido volante cucuteño entrena de manera individual mientras busca definir cuál será el club que lo acogerá este año. Los rumores lo han vinculado tanto a escuadras colombianas, como Millonarios, como a posibles destinos en la Major League Soccer (MLS) de Estados Unidos. Sin embargo, no existe una negociación confirmada a la fecha. Este panorama preocupa debido a la cercanía del Mundial 2026, torneo en el que James, como figura del combinado nacional, tendría un papel decisivo.
En el programa ‘Jugada Maestra’ de la plataforma Ditu, varios periodistas abordaron la situación de James Rodríguez desde distintas perspectivas. El debate, liderado por Javier Hernández Bonnet, puso sobre la mesa la inquietud sobre si la inestabilidad de James debería generar preocupación en la afición y en el cuerpo técnico de la selección.
Javier Castell, panelista habitual, expuso la evolución deportiva de Rodríguez en los últimos años, resaltando los reiterados problemas físicos y de disciplina que lo han aquejado. Según Castell, el jugador experimenta dificultades para completar una temporada completa, ya que “en los últimos cinco años nunca ha jugado 25 partidos en una temporada”. Además, enfatizó en las constantes llegadas tardías a los clubes, ausencia en pretemporadas y lesiones. Todo ello complica su regularidad y pone en duda el impacto que podría tener en cualquier equipo que lo fiche en esta etapa de su carrera.
Por su parte, Javier Hernández Bonnet fue aún más categórico, sosteniendo que “para un equipo no es rentable tener a James Rodríguez”. Bonnet argumentó que, dado el alto costo de su contrato y el tiempo necesario para que alcance un estado físico óptimo, recuperar la inversión se torna complicado. Señaló que existe una desconexión entre las expectativas de James y lo que los clubes están dispuestos a ofrecer, sugiriendo incluso que su retorno a equipos menos demandantes, como Envigado, podría ser más factible.
Nelson Gallego, otro integrante del panel, subrayó lo atípico del caso, señalando que “es único caso en el mundo entero que el volante ofensivo de la Selección, el número 10, no tiene equipo y sigue siendo capitán”. Este fenómeno, agregó, es característico de la realidad colombiana.
La discusión continuó con la intervención de Norberto Peluffo, quien aseguró que todo parece indicar que Néstor Lorenzo, actual director técnico de la Selección Colombia, mantendrá a Rodríguez en el grupo principal sin importar su situación contractual. Para Peluffo, la decisión final recae en el propio James, quien tendría que adaptarse a sus circunstancias para llegar a la Copa del Mundo en buena forma y considera que su destino más probable sería la MLS para encontrar ritmo competitivo antes del Mundial.
Finalmente, el exjugador Rubén Darío Bustos aportó una visión menos alarmante, recordando el caso del argentino Riquelme en 2007, quien, a pesar de estar sin club durante una Eliminatoria, mantuvo un alto rendimiento. Bustos remarca que la clave está en la preparación individual de James, quien se estaría acondicionando para estar a la altura del reto mundialista, independientemente del equipo donde juegue.
¿Qué significa para la Selección Colombia la ausencia de James Rodríguez en un club profesional?
Esta pregunta surge ante la repetida referencia al impacto del estatus actual de James Rodríguez sobre el proceso de preparación de la Selección Colombia para el Mundial 2026. La situación es inusual: el capitán y máximo referente del equipo nacional continúa siendo considerado pieza fundamental del esquema técnico a pesar de no contar con club, según los testimonios recogidos en Noticias Caracol y expresados por expertos como Javier Hernández Bonnet y Norberto Peluffo.
La relevancia de esta inquietud radica en el símbolo que representa James para el conjunto colombiano y en las consecuencias deportivas que podría acarrear su falta de continuidad competitiva. De mantenerse esta situación, recaerá sobre el propio jugador el reto de sostener su rendimiento físico y futbolístico, además del desafío que enfrentará el cuerpo técnico para sostener a la selección en un nivel competitivo internacional de cara al objetivo mundialista.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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