La estimación fue comentada por el director de emergencias sanitarias de la OMS, Mike Ryan, quien enfatizó que la situación epidemiológica varía fuertemente entre regiones y entre grupos de población.

En su análisis, Ryan destacó que estas cifras indican que “la gran mayoría sigue bajo amenaza” de contagiarse con el coronavirus, que ha causado más de un millón de muertes en el mundo.

Ryan participó en el Comité Ejecutivo de la OMS, la primera reunión en la que se admitió en la sede de la Organización la presencia de una parte de delegados de los Estado miembros.

Para ello se impuso el respeto estricto de la distancia social y de otras medidas de prevención.

En la misma reunión, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió un minuto de silencio por todas las personas que han muerto de COVID-19, tras la cual enumeró las numerosas acciones de la Organización para ayudar a los países a contener la pandemia.

Frente a las críticas de Estados Unidos contra la OMS, Tedros reiteró que la Organización está lista para reorganizarse y adaptarse a las nuevas circunstancias.

“No vamos por el camino equivocado, […] pero debemos ir más rápido. La pandemia es una llamada de atención para todos”, declaró Ghebreyesus.

Tenemos que mirarnos al espejo y preguntarnos qué podemos mejorar”, añadió el director general de la OMS.

El gobierno de Donald Trump, que inicialmente negó la gravedad del coronavirus y rechazó tomar medidas drásticas para contener su propagación, acusó a la OMS de ser responsable de que la situación se haya salido de control.

En represalia, primero le recortó la financiación que le aportaba y luego inició el trámite para dejar de ser miembro, un procedimiento que debe concluir en julio de 2021, si la próxima Administración estadounidense mantiene la medida.