Las imágenes de esa publicación, con más de 86.000 ‘me gusta’, muestran el tatuaje que tenía el joven en su antebrazo izquierdo, el rallador de queso que usó para borrarlo y la herida que se causó para eliminar la tinta de su piel.

Al ser entrevistado por Infobae, lo primero que pidió el joven fue que no revelaran su identidad ni que mostraran su cara. “Tengo mis razones y no quiero que piensen que estoy loco”, manifestó el argentino, de 21 años.

En seguida, el joven le contó al portal que el tatuaje se lo hizo en agosto de 2017 y que se arrepintió después de solo una semana:

“Quise inscribirme para ingresar a la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Si bien en los requisitos de la web no aparece, me comentaron que no podía trabajar con tatuajes visibles”.

El argentino confesó que tampoco le había gustado mucho como había quedado el tatuaje, así que buscó en YouTube formas para borrarlo y encontró la del rallador.

Me dolió y me sangró muchísimo. Tenía que vendármelo constantemente y colocarle desinfectante y antiséptico. A la semana fui a un hospital y me dieron la vacuna antitetánica”, relató el joven al mismo medio, y agregó que al final no se inscribió a la policía.

A continuación puedes ver las fotos que se viralizaron en Twitter y, en seguida, un video de cómo le quedó el antebrazo al joven: