Cuando escuché el sonido que hace la llave al introducirse en la cerradura, supe que Tomás había llegado. Abrió la puerta y como una persona segura y carismática, caminó hacia mí para saludarme. Pude ver su sonrisa dibujada perfectamente en su rostro. Enseguida saludó a su madre, quien estaba sentada a mi lado y, minutos antes, me había dejado entrar a su casa. Después me dirigió su mirada nuevamente y me invitó al estudio para hacer la entrevista.

Mientras nos ubicábamos logré observarlo detenidamente. Tenía el pelo marrón, crespo y despeinado por el viento. La tonalidad oscura de sus cejas pobladas, al igual que la de sus ojos, contrastaban con su tez blanca. Me sorprendió su estatura. Era tan alto que al pararme junto a él, mi cabeza rozaba con su hombro. Traía puesto su uniforme de karting, aquel que, desde hace un año y medio, porta con orgullo y lo identifica con este deporte.

Tomás es un adolescente de 17 años de edad que, según Laura Guerrero, su hermana mayor, se caracteriza por su carisma, su humor, pero más que todo por su alegría: “Es una persona que irradia felicidad, su lema siempre ha sido ser feliz en la vida”, dice, orgullosa.

Le pregunté si en algún momento de su vida pensó que iba a convertirse en kartista. Me impactó cuando él, con la firmeza que lo caracteriza, respondió que fue algo que nunca se imaginó, pues cuando era pequeño no le interesaban los karts. Arrancó a contar sobre sus inicios: “Empecé principalmente gracias a mi papá; él me llevaba mucho a las pistas de karts y un día, cuando decidí intentarlo solo por curiosidad, me enamoré del deporte y estoy en esas desde ese momento”.

A su corta edad, ha sido tres veces ganador del premio a mejor novato y se ha destacado en campeonatos a nivel internacional, como el Rotax Max Challenge U.S Open, y a nivel nacional, el Rotax Max Challenge Colombia. Este joven, que además corre en el equipo CRG, marca campeona a nivel global en karts en el 2017 y 2018, contó que practica esta disciplina del automovilismo no solo por pasión sino también porque aspira a convertirse en uno de los mejores kartistas del mundo y dejar una huella imborrable en el corazón de los colombianos.

En medio de un intercambio de risas, le pedí que me describiera lo que sentía cuando se montaba en un kart a competir. Cerró los ojos, como reviviendo ese momento otra vez, y mientras los volvía a abrir, observé el gesto de satisfacción que se reflejaba en su cara.

“Es la mejor sensación, más aún cuando es la pasión de uno, es súper chévere ir a toda velocidad en la recta, a más de 100 kilómetros por hora, es muy bacano”, dijo.

Más allá del karting

Desde que era un niño ha tenido una afición por los rompecabezas. Armar una figura que se encuentra desordenada o dividida en trozos es para él algo innato. Entusiasmado, interrumpió nuestro encuentro y se puso sobre las puntas de los pies para alcanzar uno de los 14 cubos Rubik que tiene ordenados en una repisa. Este en particular estaba formado por cuatro esquinas pequeñas, cuatro grandes y seis aristas. Al pedirle que lo armara, fue impresionante ver la agilidad que tenían sus manos y la precisión en cada uno de sus movimientos. Lo armó en 15 segundos.

Entre tantas anécdotas sobre su vida, me relató cómo esta ha sido una provechosa mezcla entre el deporte, la música y el estudio, por mencionar algunos de los ingredientes. Sin duda, Tomás es un adolescente polifacético. Además de los karts, mencionó su adoración por el motocross y el voleibol, y contó, con sencillez y humildad, que recibió reconocimientos por su exitoso desempeño en ambos deportes.

En el ámbito musical tampoco se quedó atrás. Su abuelo fue músico y lo inspiró a tocar el saxofón. Un instrumento común, con forma de tubo cónico ensanchado en un extremo, pero que utilizaba para expresar y despertar emociones extraordinarias. Hizo parte de la Banda Sinfónica del Colegio San Jorge de Inglaterra, en donde cursa undécimo grado actualmente, galardonada en los más importantes concursos de bandas a nivel distrital y nacional.

Natalia Martínez, su madre, destaca en él su entrega con las cosas que le gustan, en especial los deportes: “Es un niño que lucha por lo que quiere, y cuando le gustan las cosas siempre se va hasta lo último para ser el mejor”.

La familia es, para Tomás, su mayor fuente de inspiración. La describió como un pilar fundamental en todo este proceso. Por un momento, recordó con nostalgia que uno de los episodios más difíciles de afrontar fue la muerte de sus abuelos, pero orgulloso a la vez, narró cómo el karting, además de ser su afición, ha sido una manera de homenajearlos:

“Compito con el número 49 porque tiene un significado especial: el 4 representa el día que murió mi abuelito, igual que el 9, que fue el día que murió mi abuelita, es una forma de conmemorarlos”.

Dejando huella

Su corto pero exitoso trayecto en el karting ha sido difícil. Confesó que desde que se involucró en el karting ha sido objeto de críticas destructivas por parte de algunas personas del kartódromo e incluso de sus amigos. Sin embargo, a pesar de su corta edad, aprendió a no dejarse afectar por esto y ahora se muestra fuerte y convencido de su talento: “Dicen que esto no es un deporte de verdad porque no hay actividad física y cuando gano siempre dicen que mi motor es mejor, pero uno tiene que demostrar que uno es capaz de cualquier cosa”.

El futuro de Tomás es incierto. Aunque en junio irá a Italia a trabajar con CRG, la marca con la que corre, espera convertirse en un campeón mundial de karts, Y enfatizó en la importancia de estudiar una carrera profesional. “Sinceramente no sé si me voy a dedicar a los karts; si me obligan a dejar el estudio, lo tendría que pensar mucho. Pero, si no es necesario dejarlo, haría ambas; hay que esperar que pase algo extraordinario”, explica.

Tomás se ha convertido en una revelación del talento colombiano y un referente para muchos jóvenes que quisieran seguir su consejo: “Practiquen lo que les guste; si es un deporte, háganlo; no se dejen llevar por los comentarios negativos de la gente… solo luchen por sus sueños”.

Autor: Paula Andrea Vargas Pedraza, estudiante de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de la Sabana. 

*Estas notas hacen parte de un acuerdo entre Pulzo y la Universidad de la Sabana para publicar los mejores contenidos de la facultad de Comunicación Social y Periodismo. La responsabilidad de los contenidos aquí publicados es exclusivamente de la Universidad de la Sabana.