Lo que se conoce como posverdad o mentira emotiva, desde hace algún tiempo está en boga, buscando adocenar y embelesar a los pueblos, principalmente con el poder mediático, creando supuestas verdades que están lejos de la realidad, pero que sirven a determinados intereses políticos y económicos, por ello es bueno recordad las palabras del apóstol San Pablo en el segundo libro a los Corintios 13,8: “porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad”.

La verdad se fundamenta en la realidad y la razón en donde debe existir coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace, para no ir en contra de la propia conciencia, pues el que engaña a los demás se está engañando así mismo, y la posverdad no es más que una mentira disfrazada en donde los hechos son ignorados, quedando claro que una aparente verdad importa más que la propia verdad.

El origen del término posverdad se le atribuye al bloguero David Roberst en el 2010.

En el relativismo moral cada grupo o persona tienen su verdad, de acuerdo a las conveniencias, lo cual es absolutamente falso, porque la verdad es única, y existen manipulaciones, acomodamientos, falsedades, verdades a medias y comentarios sesgados sobre los variados temas que son inherentes al ser humano, pero la verdad seguirá siendo única y con el tiempo se demuestra su autenticidad, si hubiere lugar a dudas.

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Para el caso colombiano también se aplica la posverdad con los acuerdos entre el gobierno y las Farc, sobre el conflicto político militar de 5 décadas, en donde la narcoguerrilla va a narrar la historia contando con los medios de comunicación que le facilitará el Estado cuando se conviertan en partido político; advirtiendo que lo primero que se debe conocer cuándo se cuenta la historia, es saber ¿cuál ideología profesa el que la cuenta? y ¿qué busca?

Porque de la misma forma los seguidores del nazismo podrían hacer su contrarelato de la segunda guerra mundial.

Entonces en primer lugar hay que asumir que si los cabecillas de las Farc van a exponer la historia de la violencia de las ultimas 5 décadas, se tiene que recalcar que por ser seguidores de la doctrina marxista-leninista, su historia no puede estar ceñida a la verdad, pues como lo afirmada el sátrapa de Lenin en una frase que mencionamos con frecuencia: “la verdad es un prejuicio burgués y a base de mentiras se puede construir una verdad”.

Así que la manipulación que hagan los comunistas totalitarios de los hechos históricos será una degeneración, ya que no poseen la razón y por antonomasia la batalla ideológica no es una fortaleza para el comunismo, por eso sus militantes siempre le huyen al debate.

La verdad y la historia no se pueden imponer, así se tengan muchos medios, por ello hay que precisar sin vacilaciones que la única responsable de la génesis del conflicto en Colombia, fue la doctrina marxista-leninista con la creación de grupos armados para la toma del poder, usando la estrategia de la combinación de todas las formas de lucha, patrocinadas por el gobierno comunista de Cuba en donde Fidel Castro ayudó a constituir 26 bandas guerrilleras en 13 países de Latinoamérica en la década de los sesenta del siglo XX, siguiendo el mandato de la URSS, la que por boca de su primer ministro Nikita Kruschev en febrero de 1961 afirmo que “su país apoyaría todos los movimientos de liberación en cualquier parte de la tierra”, todo eso por causa de la guerra fría, que enfrentaba al imperio soviético con EE. UU.

Además es una absoluta falsedad decir que por el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948, surgieron las guerrillas marxistas, ya que lo que hicieron los comunista fue reciclar parte de la violencia bipartidista de mediados del siglo pasado, varios años después del asesinato del caudillo liberal, y posterior a que se firmó el acuerdo entre liberales y conservadores, lo que condujo al Frente Nacional.

Los marxistas no solo asaltan la memoria de los grandes prohombres de Latinoamérica, sino que también utilizan fechas trágicas y confusas como las del 9 abril, o la del 19 de abril de 1970, para montar su artificio buscando embaucar a la ciudadanía, y por ello se creó el M-19, que fue un desprendimiento de las Farc con Jaime Bateman que era un marxista obstinado y que lo único que cambió fue la táctica, pues la estrategia comunista siguió siendo la misma, para la toma del poder.

Jesucristo cuando se encontraba en la tierra dijo: “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” demostrándose desde esa época que la mentira tiene un carácter diabólico para oprimir y esclavizar a las naciones, y en los tiempos actuales conociendo lo que ha sido para la humanidad la secta marxista-leninista la cual es seguida por las Farc y el Eln, cuyos principios se fundamentan en la mentira y la violencia, se puede afirmar que el comunismo totalitario como padre del odio no puede aparecer bajo ninguna circunstancia contando la verdadera historia de la violencia de los últimos 53 años en Colombia.

Por lo tanto no se puede hablar de posverdades, ni del relativismo histórico en donde cada cual cuenta lo que se inventa o conviene, sino que hay una sola historia y una sola verdad, y en un prolongado conflicto como el colombiano se intenta desconocer la verdad con las posturas maquiavélicas del marxismo; pero lo importante es saber de dónde viene la narración, para hacer un juicio, recalcando que por ser el marxismo enemigo de la razón, en el no puede haber ninguna verdad, ya que desconoce la lógica, la ética, la moral y el humanismo.

Al preguntar ¿cuál posverdad? nos tenemos que remitir nuevamente a San Pablo cuando afirma: “los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados”.