La penetración y uso de internet; la proliferación de contenidos multimedia; los nuevos discursos, lenguajes y narrativas; las acciones de consumo de la audiencia; el manejo de dispositivos móviles para la emisión y recepción de mensajes; la gestión de la información; las prácticas de comunicación; los procesos socioculturales; delinean un novel modelo de relación entre medios, periodistas y público. La transformación de la biósfera comunicativa exige comprender lo que está ocurriendo y está redefiniendo los medios convencionales, las rutinas productivas y el modelo de negocio de la industria de la información.

Los medios y el periodismo sufren profundos cambios en el escenario de convergencia digital en el que se encuentran sumidas las audiencias de hoy. Somos muchos los que estamos en los ‘social media’, en toda Colombia somos 49.66 millones de personas, de ellos 34 millones (68%) hacen uso de las redes sociales, existen 57.49 millones de móviles y 31 millones de colombianos (62%) se conectan desde él a la red. Indudablemente el panorama refleja que los nuevos medios sociales se han convertido en los principales medios informativos. La industria de la información, periodistas y ciudadanos estamos atrapados en una lucha y enfrentamiento que navega por las necesidades de reconocimiento, protagonismo y atención digital.

El artículo 20 de la constitución nacional reúne en él varios de los pilares de la comunicación y el periodismo, pues a través de este se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación, los cuales son libres y tienen responsabilidad social. Igualmente, se garantiza el derecho a la rectificación en condiciones de equidad y se reseña claramente que NO habrá censura.

Andrés Barrios Rubio

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En Colombia, un país cuya agenda informativa hace frente a múltiples situaciones y contextos, ejercer la profesión periodística es algo complicado por una serie de factores que circundan a los medios de comunicación, pero a su vez el entramado social que los rodea. Los medios que han sido catalogados como el cuarto poder establecieron nexos bastante fuertes con la clase política y económica; se envolvieron en una red de interés y compromisos en los que prometieron su responsabilidad social y la libertad de ofrecer información veraz y sin sesgos a la audiencia. La industria informativa mezcló sus intereses con los de aquellos a quien vigila, olvidó que el periodismo debe brindar una mirada sin compromisos y prejuicios.

La censura como mecanismo para ocultar información, para proteger intereses políticos, económicos y sociales o usada para perjudicar intereses contrarios a los propios, es incompatible con la objetividad de la información. Los periodistas se enfrentan a la censura que les imponen personas, instituciones o entidades que buscan, por intereses directos e indirectos, acallar temas que perjudican su imagen, propósitos económicos o aspiraciones. En Colombia la censura se usa por medio de la intimidación o bloqueo económico al medio, utilizando estrategias usadas por grupos o personas que no están interesadas en que los periodistas saquen a la luz pública temas de interés general, lo cual convierte en ambientes hostiles o marginales el trabajo periodístico.

Fenómeno que se contrapone con la censura que se impone desde los medios a periodistas, personas, organismos o entidades que disponen de datos que comprometen, perjudican y obstaculizan aquellos objetivos y proyectos que la industria informativa defiende por sus intereses ideológicos y económicos. Censura que se manifiesta desde los cuadros directivos de los medios de múltiples maneras: total al prohibir la difusión de un tema; parcial, para silenciar una parte; subliminal o encubierta. Censura que puede ser: previa, temas tabú; comunicada, prohibición expresa para tratar asuntos; posterior o en proceso de edición; terminológica; temática; ideológica; económica; necesaria; o autocensura.

En informes de la Flip se logra entrever que son múltiples los periodistas que en Colombia han sufrido ataques y denunciaron amenazas por abordar temas que incomodan a ciertos sectores sociales. Estigmatización de profesionales que ejercen el periodismo con sentido ético, precepto moral que obliga a invocar una máxima de las clases universitarias:

Es interior. Nadie es recto, ni íntegro porque otro se lo imponga. Va por dentro. No es cuestión de leyes o normas externas. Ser ético es limpieza, pulcritud espiritual y mental que solo conoce y sabe uno mismo. La ética no es un espectáculo ni se vende en ninguna parte”.

La Triangulación medios–periodistas–sociedad envuelve una red de interés y compromisos en los que la industria informativa se encarga de concentrar o desviar la atención y los ojos de vigilancia y denuncia sobre temas coyunturales para la población nacional. En los últimos meses hemos sido testigos de varios hechos de censura o presión al periodismo, tal vez los más sonados son: el de Juan Pablo Bieri en RTVC al programa los puros criollos, hecho por sí solo escandaloso, pero que cobra mayor relevancia al haber ocurrido en un medio público; y la cancelación de la columna de Daniel Coronell en Revista Semana. Temas en los que el periodismo incomoda los intereses directos del medio o sus cuadros directivos y culminan en acciones de clara censura que lastiman al gremio periodístico, pero hieren profundamente a los medios de comunicación y su credibilidad.

Andrés Barrios Rubio

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Medios y periodistas deben reflexionar sobre lo que está pasando, redefinir su papel en la sociedad y reinventar su presencia en un esquema en el que convergen lo analógico y lo digital. Es necesario aceptar la llegada de una verdadera democracia de la comunicación y de las redes de inteligencia colectiva. En el ejercicio diario, medios y periodistas, deben marcar diferencia y relevancia en el ejercicio de su quehacer y tener clara la razón de ser de la profesión. Es indispensable comprender el nuevo entorno mediático y el cómo enfrentar el entramado social que los rodea. En un periodo de polarización como el que atraviesa Colombia, es de esperarse que los ataques a la prensa se incrementen.

Los medios son un negocio de modelo privado que prestan un servicio público y de responsabilidad social. Industria informativa en transformación que no ha comprendido las nuevas dinámicas del mercado que pide la estructuración de un negocio 360º que mantiene su ‘Core business’ en el medio convencional, pero potencia su marca y presencia en el mercado con los web-medi@s, los app-medi@s y los medi@s en plataformas sociales. Innovación del mercado para la producción y masificación de contenidos encaminados a atender las crecientes demandas.

Nuevos modelos de negocio, de medición de audiencias, de ofertas de formatos transmedia, de plataformas y portabilidad de contenidos, evidencia que es necesario una reflexión sobre las competencias de medios y periodistas como integrantes de este importante clúster de la economía mediática. Complejización del horizonte que pide afrontar las nuevas formas de transmitir la información, adaptarse a las TIC, re–inventar géneros periodísticos y formatos discursivos, descubrir formas de narrar contenidos para estar a la vanguardia de lo que exige la audiencia.

Dijo Octavio Islas en un evento de CLAEP-SIP en Ecuador, “el periodismo -es nuestro efectivo recurso para atenuar el agobio que producen la impermanencia, la incertidumbre, la mutación, el simulacro, la mentira, los relatos simplificadores, las noticias falsas –fake news– y el llamado –periodismo de apariencia o periodismo líquido–”.

Medios y periodistas más que cazar peleas y rencillas entre ellos o tirar dardos a la academia deben converger fuerzas y estrategias para construir propuestas de contenido en las que no solo orienten al espectador y a la opinión pública, sino que demuestran preparación para el advenimiento de un escenario que abre un canal de participación y expresión del público en Internet.

Los nuevos escenarios comunicativos que irrumpen hoy hacen cada vez más necesario promover debates que analicen dicho proceso convergente. La industria informativa está llamada a incubar mentes críticas y creativas; en otras palabras, su reto los obliga a ser agentes dinamizadores que lleven a la ciudadanía a desarrollar nuevas competencias en la selección de mensajes, seguimiento de cuentas en redes sociales y construcción del concepto de realidad. El contenido de calidad y la comunión con la verdad, sin las presiones de factores externos, son la base de una unión indisoluble que debe existir entre medios y periodismo.

*Las opiniones expresadas en este texto son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan para nada la posición editorial de Pulzo.