El debate inició luego de la entrevista que el programa ‘Mañanas Blu’ le hizo al presidente de la Comisión Episcopal de Vida, monseñor Juan Vicente Córdoba, en la que el prelado defendió su posición en contra de la legalización del aborto, incluso, en los tres casos que hoy permite la ley (violación, deformación del feto y cuando la vida del bebé o de la mamá peligra).

En ese sentido, ya en el debate entre los panelistas, Ochoa dejó ver su furia por las declaraciones del entrevistado y puso una situación hipotética para mostrar su desacuerdo con la idea del obispo.

En su ejemplo, Ochoa hablaba de una mujer pobre, con cuatro hijos, que queda embarazada y por una picada de un mosquito, al feto se le produce una microcefalia que es detectada a los siete meses. Dijo ella que con el planteamiento de Córdoba, la mujer no puede abortar y, “tras del hecho, la Conferencia Episcopal le dice que es una pecadora, más o menos, que se va a quemar en el infierno, que va a arder por querer abortar en una de las causales” permitidas por la ley.

Esas declaraciones sacaron de quicio al padre Linero, que también se mostró en desacuerdo con ciertos argumentos de Córdoba —pero que no apoya el aborto—, y le pidió a su compañera Ochoa que no “caricaturizara” y que dejara de “pisotear la fe” de los demás.

Ochoa, casi que gritando, respondió: “Los curas siempre opinando de temas de las mujeres que ni saben cómo son”, lo que hizo explotar a Linero.

“Ah no, seguramente no podemos vivir ahora; según tú [Ochoa] no podemos vivir. O sea, tampoco. Sí, yo acepto tu posición, la entiendo y la valoro, pero te pido el favor que no caricaturices y te pido el favor que no nos quites a nosotros la posibilidad de discutir porque entonces no hay debate. Es que si por el hecho de que fui cura, no tengo derecho a hablar, y hacen esa caricatura… no se puede”, dijo el padre Linero, evidentemente ofuscado.

Néstor Morales, director del programa radial, y Felipe Zuleta, panelista del mismo, le pidieron a Linero que se calmara, pero el padre prosiguió: “No, no, es que no me calmo […]. Yo estoy muy de acuerdo con ella [Ochoa] en muchas razones… [Pero] entonces ahora creer [refiriéndose a la fe religiosa] es una desgracia, pues…”.

Cuando  Linero terminó de desahogar su ira, Morales y Zuleta, jocosamente, le sugirieron que se tomara unas gotas de valeriana para que se le bajara la rabia.

Posteriormente, Ochoa y el padre Linero dejaron claro que esa discusión fue parte de un debate que no afectará su relación personal.