“Desde lo profundo de mi corazón, les he preguntado y les seguiré preguntando al presidente de la república, al Ministro de Defensa, a los altos mandos militares y a los comandantes de la Fuerza Aérea en Rionegro, si ellos fueran capaces de enviar a sus propios hijos a una operación como esta en las mismas condiciones que enviaron al hijo mío”, dijo Mosquera Andrade en La FM.

El atribulado hombre se refiere al hecho de que la tragedia en la que también murió otro suboficial de esa fuerza se pudo haber evitado “si los altos mandos de la FAC los hubiesen dotado de una segunda línea de vida, además de la línea de trabajo”.

Mosquera Andrade reclama un elemento básico en seguridad: una línea diferente a la que estaban sujetados los dos uniformados. “Al mandar al hijo mío a una misión de esa naturaleza, sin una segunda línea, hay una profunda irresponsabilidad tanto de los mandos castrenses como del Estado”, lamento el padre en la emisora.

Recordó que su hijo llevaba más de 18 años en el servicio, y que venía participando en un grupo de operaciones especiales para rescatar vidas de miembros de la Fuerza Pública y de otros ciudadanos, bajo condiciones difíciles. Había sido entrenado en ese procedimiento, y paradójicamente murió en un acto de demostración al que no quería ir.

“Finalmente, se fue contra su voluntad”, continuó Mosquera Andrade en la frecuencia radial. “Él no tenía deseos de participar en esto. Básicamente, no quería ir a esa misión. Le había dicho a su esposa que no quería ir, pero que como le habían dado una orden, tenía que cumplirla”.

Pero la queja de Mosquera Andrade, que identificó a su hijo como el que aparece en la parte de arriba de la cuerda antes de caer, no se circunscribió solo a ese hecho, sino a otros que reviven las sospechas sobre lo que puede estar pasando en las Fuerzas Militares.

“Cuando estuve revisando lo que pasó, recordé lo que se vivió en el Imperio Romano cuando cogían a los seres humanos y los sacrificaban en la arena, en la plaza pública, para regocijar a los reyes y a los potentados de esa época”, agregó Mosquera Andrade en el mismo medio.

“Es un hecho que los dirigentes de este país, desde el presidente para abajo, no lo toman con responsabilidad. De alguna manera, utilizan gente que no es de su condición social para ese tipo de cosas”, agregó.

Asoció lo que le pasó a su hijo con la corrupción “que está enquistada en estamento militar”, en el que se manejan “una serie de situaciones que no figuran en los protocolos ni en las agendas de los generales”. Por eso, afirmó: “Espero que esta vez haya un poquito de responsabilidad de los altos mandos militares y del Gobierno Nacional y hagan una investigación en profundidad para establecer los hechos. Si no se pone una investigación con toda la claridad del caso, va a terminar simplemente como un evento que pasó”.

“La corrupción que se vive a nivel nacional en estos momentos se está carcomiendo a la Fuerza Pública…”, insistió Mosquera Andrade. “Ahí tiene que haber algo. Porque mi hijo, de alguna manera, no quería participar. Y, yo por los diálogos y las comunicaciones que tenía con él, también sé que hubo una serie de intrigas, una serie de cosas al interior con respecto a la situación de él, en donde no descarto ninguna hipótesis, porque, pongo sobre la mesa, elementos de tipo clasista, elementos de tipo racial”.