Por: Q'HUBO MEDELLÍN

El periódico popular más leído de Medellín y Antioquia.

Este artículo fue curado por pulzo   Ago 30, 2025 - 1:37 pm
Visitar sitio

Un episodio perturbador en el Parque Lleras, un sector emblemático de la vida nocturna en El Poblado, Medellín, ha evidenciado profundos desafíos en la convivencia entre turistas extranjeros y residentes locales. Un ciudadano estadounidense acusó públicamente a una mujer local de haberle administrado escopolamina —una droga que anula la voluntad y recuerdos— en un encuentro íntimo meses atrás, con el objetivo de robarle sus pertenencias. El incidente desembocó en una caótica escena que involucró persecución, intervención tanto de la Policía como del Ejército y una fuerte confusión lingüística, debido a las dificultades para comprender las acusaciones y declaraciones de ambas partes en un entorno multicultural, según información documentada por la fuente original.

Videos del altercado se difundieron masivamente en redes sociales y mostraron no solo una tentativa de huida de la mujer, sino también el esfuerzo de un grupo de uniformados para controlar la situación en medio de la multitud, evidenciando la constante tensión en una zona reconocida por la alta incidencia de delitos contra extranjeros. A pesar de la presencia policial regular en esta concurrida área turística y del rol de vigilancia asignado al Ejército, el incidente derivó en desorden, ocasionando una escena cargada de tensión y desconcierto. La complejidad se acentuó por la barrera idiomática, que obligó a los presentes a recurrir al uso de aplicaciones de traducción y la asistencia improvisada de transeúntes para comunicar las acusaciones entre el turista y la presunta implicada.

Las autoridades posteriormente confirmaron que lo ocurrido está relacionado con un supuesto episodio de enero del año en curso, en el cual el presunto afectado no llegó a formalizar una denuncia, lo que impidió el inicio de acciones judiciales. Este patrón de ausencia de denuncias formales tiende a repetirse en casos similares, especialmente cuando involucran el uso de sustancias psicoactivas, delitos informáticos o robos en contextos turísticos; factores que, de acuerdo con los organismos de seguridad, obstaculizan la acción penal y dificultan investigaciones efectivas.

El fenómeno de la escopolamina, popularmente conocida como "burundanga", ha sido objeto de atención pública en Colombia. Estudios de la Universidad Nacional de Colombia y reportes del Observatorio de Seguridad Ciudadana de Medellín señalan que especialmente los turistas —por falta de familiaridad con el entorno y barreras culturales— son un blanco recurrente de delitos asociados con drogas. Estos episodios, a menudo subreportados por miedo o desconocimiento del proceso legal, dañan la percepción internacional sobre la seguridad de la ciudad, que, aunque ha mejorado sus índices generales de crimen, enfrenta aún serios retos en áreas turísticas.

Lee También

Ante la problemática, la Alcaldía de Medellín y la Secretaría de Seguridad han redoblado esfuerzos desplegando campañas preventivas y reforzando la presencia de la fuerza pública en Parque Lleras. Desde el sector privado, organizaciones civiles y hoteleras han divulgado guías de seguridad para turistas, ofreciendo pautas para evitar riesgos y recomendaciones claras sobre cómo proceder en caso de contacto con drogas o en la eventualidad de ser víctima de un delito.

En las redes sociales, el debate ha resultado intenso y polarizado. Una parte de la opinión pública recalca la necesidad de mayor responsabilidad por parte de los visitantes al internarse en zonas consideradas de riesgo, mientras otros critican la poca claridad y eficacia de los mecanismos oficiales para denunciar y castigar estos ilícitos. La situación refleja la compleja interacción de factores sociales, culturales, policiales e institucionales, y expone la tarea pendiente de afianzar la confianza en la justicia y el respeto mutuo en entornos diversos.

Al observar experiencias internacionales, informes de la Organización Mundial del Turismo evidencian que grandes ciudades como Ciudad de México y Buenos Aires han respondido al aumento de hechos similares mediante tecnología de vigilancia y herramientas digitales que facilitan denuncias inmediatas. Estos modelos podrían ofrecer pautas aplicables para el caso de Medellín, sumando a esfuerzos tradicionales de presencia policial nuevas estrategias de prevención y atención.

Este episodio en El Poblado, más allá de su repercusión mediática, es una señal de alerta sobre la necesidad de abordar integralmente la seguridad en las ciudades turísticas. El trabajo articulado entre autoridades, sector privado y ciudadanía será determinante para que Medellín consolide su avance hacia un destino atractivo y seguro para todos.

Preguntas frecuentes relacionadas

¿Qué hacer si una persona sospecha que ha sido víctima de escopolamina en Medellín?

Frente a la sospecha de haber sido víctima de escopolamina —sustancia que puede dejar a la persona sin voluntad o memoria—, es esencial buscar ayuda médica de inmediato y acudir a un centro hospitalario, ya que su acción puede ser peligrosa para la salud. Según las recomendaciones divulgadas por el Observatorio de Seguridad Ciudadana de Medellín, además de la atención médica, se sugiere mantener a la persona bajo observación, preservar posibles pruebas y en la medida de lo posible, hacer la denuncia ante la autoridad más cercana.

La denuncia oportuna ayuda a activar rutas de atención institucional y facilita la investigación de estos delitos, incluso si la víctima tiene recuerdos fragmentados, ya que existen protocolos especializados para el manejo de casos de intoxicación por escopolamina. Informar a un allegado y evitar permanecer solo, así como notificar la situación a los administradores del lugar donde ocurrió el incidente, también contribuye a la seguridad de otros posibles afectados.

¿Por qué es importante formalizar denuncias en casos de delitos contra turistas extranjeros en Colombia?

Sin una denuncia formal, las autoridades carecen de los elementos jurídicos y probatorios necesarios para iniciar investigaciones y procesos judiciales, lo cual favorece la impunidad y dificulta la identificación de patrones delictivos. Según entidades policiales y la Fiscalía General de la Nación, la subnotificación es uno de los principales obstáculos para avanzar en la protección y seguridad de turistas en lugares emblemáticos como El Poblado y el Parque Lleras.

La importancia de la denuncia radica no sólo en la búsqueda de justicia individual, sino en la construcción de estadísticas confiables que permitan diseñar y evaluar estrategias de prevención y atención. Guías de seguridad elaboradas por la Secretaría de Seguridad de Medellín recomiendan a los visitantes informarse sobre los procedimientos de denuncia y acudir o comunicarse directamente con las entidades oficiales, incluso si el delito parece menor o no se recuperan objetos robados.

* Pulzo.com se escribe con Z

LO ÚLTIMO