La mujer, quien solamente se identificó como Lisbeth, contó a Pulzo que ella fue la última inquilina legal de Abril y que, si bien reconoce a una de las “invasoras”, ella nunca le cedió el arrendamiento de la vivienda.

“Yo conozco a la muchacha, pero en ningún momento yo le he arrendado a esa señora”, dijo a Pulzo, acerca de una de las “invasoras” denunciada ante las autoridades por Abril y quien fue identificada por Lisbeth como Isabela.

Lisbeth relató que conocía a Isabela porque era amiga de otra mujer venezolana que vivía en la casa, identificada como Eileen, y quien sí pagaba sagradamente el arriendo (junto a Lisbeth).

La vieja arrendataria de Abril dijo a Pulzo que tuvo que irse de la casa súbitamente (hace 7 meses) porque a su esposo le salió una oferta laboral en la costa. Allí, se dio el que ella reconoció como “su único error” en todo el problema.

“El último pago [del arriendo de la casa] que le hice [a Abril] lo hizo ella [Isabela]. Pero fue de mi plata. Ella solo me hizo el favor de depositarlo”, indicó Lisbeth a Pulzo.

Añadió que tuvo que pedirle el favor a Isabela porque ella no tenía tiempo para hacer el trámite, ya que su esposo tenía que irse de un día para otro hasta el norte del país.

De igual forma, indicó que la mujer que le hizo el favor de depositar el arriendo estaba interesada en tomar la vivienda que iba a dejar. Sin embargo, Abril se habría opuesto a la idea.

“Ella dice que le ha pagado arriendo, pero es que a ella nadie le arrendó. ¿Cómo se metió esa señora ahí? No sé, en realidad no sé de dónde sacó las llaves; yo no sé, no puedo acusar a nadie”, manifestó a Pulzo.

Precisamente, sin acusar a nadie, Lisbeth contó que el día que abandonó la casa, las llaves se las quedó la amiga de Isabela (Eileen), pero que ella “no sabe cómo fue lo de ellos” y por eso no puede señalar a nadie.

Asimismo, Lisbeth lamentó lo que está pasando, ya que considera que lo ocurrido sigue perpetuando un estereotipo negativo de los migrantes venezolanos ante los ojos de la opinión pública y las redes. “Por una, pagamos todos”, agregó.

Finalmente, la antigua inquilina de Abril dijo que está dispuesta a colaborarle en lo que necesite, ahora que la dueña de la casa enfrenta más problemas como el desalojo de su vivienda actual y una deuda millonaria por los servicios públicos de la casa “invadida”.