En el video de casi 3 minutos, publicado en Facebook, quedó constancia del tosco proceder mediante el cual la fiscal regaña a los policías por haber presentado al habitante de calle con drogas, pero sin pruebas de que estuviera vendiendo los narcóticos. 

“¿Usted me trae a un capturado por esto? Es un habitante de calle, ¿Usted no cree que es consumidor de droga?, ¿Usted cree que estaba vendiendo?, ¿Tiene el dinero que muestre que estaba vendiendo?”, interroga la fiscal a un policía que no es capaz de decir nada.

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Después de unos segundos, el agente le dice a la fiscal que habitantes de la zona donde fue capturado el indigente le dijeron que el sujeto estaba vendiendo droga y le hallaron la sustancia (bazuco) en su poder. 

Sin embargo, la fiscal no hace caso, se niega a recibirlo y dice que no le firmará al agente una constancia de buen trato para legalizar la captura del habitante de calle. 

Durante el video se ve cómo la fiscal se muestra reacia con los policías y dice que del caso se encargará el CTI de la Fiscalía 

Finalmente, se niega a firmar la cadena de custodia a pedido de los policías. La mujer dice que eso es trabajo de un policía judicial y no de ella. 

El video termina sin mostrar en qué quedó el caso y si el habitante de calle capturado con las drogas fue procesado formalmente o no.

Este es el video del insólito episodio:

Este caso recordó uno similar ocurrido en Medellín

La situación se viralizó el pasado 9 de febrero y ocurrió en la Unidad de Reacción Inmediata (URI) del centro de Medellín.

En las imágenes se escucha que un policía se acerca a la oficina de la fiscal para presentarle al detenido por el delito de receptación de celulares decir, el hombre portaba un equipo reportado como robado.

No obstante, en el video se observa que la funcionaria se incomoda con el hecho, pues argumenta que hay hacinamiento y que los calabozos están llenos de capturados para recibir más personas. Además, señala que esa situación puede convertir el sitio en “un foco de contagio”.

Pese a que el uniformado le sustenta a la funcionaria que está cumpliendo con su deber de capturarlo y presentarlo ante la autoridad competente como es debido, ella se niega a dejarlo retenido, e incluso, amenaza al uniformado con compulsarle copias (abrirle una investigación) por no entender el riesgo de la pandemia.