Así, se puede decir que la acción de Vargas Lleras produjo dos efectos políticos: el primero, como consideran muchos, es que como su reprimenda al escolta Ahumada generó tanto rechazo, le costó la presidencia, pues se lo cobraron en las urnas.

El segundo efecto es el anuncio de Ahumada, que hace pocos días se retiró de la Policía, en el sentido de que va a luchar “contra el abuso de poder”.

En otras palabras, Vargas Lleras no solo le dio el coscorrón hace dos años. Con el paso de los meses, el ahora candidato Ahumada, que se autodenomina “Activista”, trata de convertir ese golpe en la ‘patadita’ que le dé la buena suerte para llegar al cabildo capitalino.

En un video que difunde en su cuenta de Twiter, Ahumada usa las imágenes de cuando Vargas Lleras le dio el coscorrón para hablar de sus ideas políticas.

“Estoy seguro que me conocen por estas imágenes: tristemente el célebre coscorrón Vargas Lleras”, dice Ahumada. “Durante dos años me he callado por respeto a la institución de la cual hice parte hasta hace unos pocos días”.

“Hoy he decidido volver a hablar, pero no como un acto de revancha, porque esta historia ya no se trata de Germán Vargas Lleras”, continúa el novel político. “Esta historia se trata de mí y de todas las personas que algún día hemos sido víctimas de abuso de poder”.

Ahumada, tal vez con conocimiento de causa, asegura que el abuso de poder “tiene muchas caras”, y que muchas veces “lo hemos normalizado copmo sociedad”.

Dice, además, que ese abuso de poder le dejó “cicatrices profundas, soledad y depresión. Y asegura que se suma al movimiento activista, “porque quiero que lo que me pasó a mí nos sirva a todos para reflexionar sobre la cultura del poder”.

“El coscorrón fue lo de menos. Lo duro fue lo que siguió: burlas, maltratos e intentos de apagar mi voz y no quiero que nadie tenga que vivir lo mismo, empezando por Bogotá”, agrega al hablar de su plataforma política.

Ahora falta ver si su planteamiento tiene acogida entre el exigente electorado bogotano.