El drama del africano Umar Alhassan lo relató María Elvira Arango en Los Informantes, programa de Caracol Televisión. Según ella, el extranjero está confundido, desubicado y tiene varias versiones de cómo quedó “atrapado” en Colombia.

No obstante, la única versión que contó fue que Alhassan, nacido en Liberia (África), llegó a Bogotá, al parecer antes de la pandemia, e inmediatamente tomó un vuelo hacia Cali; pero allá, señaló, le robaron una maleta en la que tenía sus objetos personales, su pasaporte y el dinero.

El extranjero, que aseguró en el programa que desde 1990 está como refugiado en Estados Unidos, dijo que no recuerda un número de teléfono de algún amigo y que tiene un hijo del que hace tiempo no sabe nada.

“Todos mis números de contacto estaban en mi teléfono. Todos los que me conocen piensan que estoy muerto”, exclamó el hombre.

Por lo mismo, y como pudo (pues no habla español), logró ir a una estación de Policía de Cali, narró, y de allá lo enviaron a Bogotá. Según él, en la capital ha asistido a la Embajada de Estados Unidos, pero le exigen un documento; en Acnur, manifestó, le dieron un salvoconducto, pero eso no le sirve para salir del país.

Además, agregó la periodista, no encuentran registros del africano ni de que tenga estatus de refugiado; ni siquiera hay rastro de que un Umar Alhassan haya entrado a Colombia.

Arango aseguró que Alhassan tiene un único documento que es su licencia de conducir de Estados Unidos, pero ese documento, de acuerdo con el africano, ha dado vueltas por varias entidades y aún así nadie lo ha podido ayudar. Además, los trámites se pausaron por la pandemia.

El extranjero manifestó que además de todo, en Bogotá ha sido discriminado, golpeado y hasta amenazado, según él, sin razón alguna.

La historia de Alhassan se conoce gracias a su ‘ángel de la guardia’; una mujer que estaba paseando por Bogotá con dos amigos afros, a los que el extranjero se les acercó.

Desde ese momento ella, Mónica, se dedica a ayudarlo, pese a que sabe que la historia del africano no es clara. De hecho fue la mujer la que contactó a María Elvira Arango para dar a conocer el drama.

Por la situación que vive, el hombre fue diagnosticado con depresión, según Arango, y por eso está medicado.

“A veces pienso que quiero acabar mi vida y ya. No puedo dormir, si no tengo la medicina. Muchas veces me pusieron un cuchillo cuando estaba en el camarote”, narró el africano.

Ahora él intenta sobrevivir de limosnas que pide en el Centro de la capital, asegura, mientras espera un documento que le permita salir de Colombia.

Esta es la historia completa del africano: