Además, Nedil Arnulfo Santiago, alcalde local de Suba, le dijo a esa frecuencia radial que en ese sector de la capital habitan personas que “militan en grupos políticos recientemente creados, como el de la rosa [posiblemente refiriéndose a la Farc]”.

Sostuvo que las protestas no necesariamente están encaminadas a la solución de algo, sino “simplemente a la desestabilización del país, a hacerle creer a los demás que las cosas están muy mal, y que por eso hay que protestar por protestar”.

El alcalde local no se quedó ahí, y agregó que “la incidencia de venezolanos hace eco a las sospechas que tenían algunas personas de que eran marchas infliltradas con el propósito de impulsar las doctrinas del chavismo y de la izquierda activista en otros países de Sudamérica”.

Ante la gravedad de las acusaciones, Luis Carlos Vélez, director de la FM, le preguntó a Santiago si tiene alguna herramienta para probar sus afirmaciones.

“¡Claro! La Fiscalía y la Policía están judicializando a algunos vándalos que fueron capturados y, supongo, de las investigaciones saldrán conclusiones”, dijo el alcalde local, pero no respondió la pregunta.

Vélez insistió: “Es decir, alcalde, y esto es muy importante, ¿infiltrados venezolanos pudieron haber sido el centro de las manifestaciones violentas, de los desmanes, en Suba?”.

“No. No sé si son el centro o la parte del ladito. Lo que sí sé es que estaban venezolanos participando en las protestas y en el vandalismo”, dijo Santiago.

“Qué casualidad que sea una gran cantidad de jóvenes la que está llegando de Venezuela. Qué casualidad que sea una gran cantidad de jóvenes la que se está convirtiendo en un dolor de cabeza en Suba, atracando a los ciudadanos, asaltando a los conjuntos anoche”, agregó el funcionario.

Las declaraciones de Santiago hicieron que William Calderón, de la mesa de la FM, le preguntaran si no teme que sus palabras causen xenofobia.

Lejos de bajar el tono, el alcalde local concluyó: “Lo que no está bien es que nos digamos mentiras. Lo que no está bien es que hagamos creer que las manifestaciones son de estudiantes que están preocupados por la situación del país. Lo que no está bien es ocultar una realidad que se nos está estallando en la cara. Lo que no está bien es que, con las cacerolas, les demos legitimidad a los bandidos que están asaltando a los ciudadanos de bien”.