Donald Trump realizó el anuncio en un discurso televisado desde la Casa Blanca donde detalló que las fuerzas estadounidenses mataron a un “gran número” de militantes del Estado Islámico durante una operación que culminó al acorralar a Bagdadi en un túnel, donde este detonó un chaleco suicida.

“Él detonó el chaleco y se suicidó. Murió como un perro, como un cobarde“, dijo Trump. “Murió después de encontrarse en un túnel sin salida, gimiendo y llorando y gritando todo el tiempo“, agregó el mandatario detallando que tres de los hijos de Bagdadi murieron en la explosión.

Trump dijo que la operación, que requirió volar más de una hora en helicóptero desde una base cuya ubicación no se reveló, se logró con la ayuda de Rusia, Siria, Turquía e Irak.

Las fuerzas especiales “ejecutaron una incursión nocturna peligrosa y audaz en el noroeste de Siria y cumplieron su misión con gran estilo”, añadió.

En su apogeo, el Estado Islámico controlaba franjas de Irak y Siria en un estado autodeclarado conocido como califato, que se caracteriza por la brutal imposición de una versión puritana del Islam.

La muerte de Bagdadi es un gran impulso para Trump, cuya abrupta decisión de retirar un pequeño pero efectivo despliegue de las fuerzas estadounidenses de Siria provocó temores de una posible reagrupación de los miembros restantes del Estado Islámico.

Trump recibió una tormenta de críticas, incluso de su propio Partido Republicano, generalmente leal, por la salida de las tropas.

Según indicó este domingo el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), que tiene una amplia red de informantes en el terreno, comandos estadounidenses fueron dejados por helicópteros en la provincia de Idlib (noroeste sirio), en una zona donde se encontraban “grupos cercanos al EI”.

Ocho helicópteros dispararon contra una casa y un automóvil en las afueras de Barisha, precisó el OSDH, con sede en Reino Unido, pero que depende de una red de fuentes dentro de Siria para su información.

La operación terminó con la muerte de nueve personas incluyendo un líder del EI llamado Abu Yamaan, así como un niño y dos mujeres, dijo.

Un corresponsal de la AFP pudo ver en las afueras de Barisha la carcasa de un minibús carbonizado, destruido por los bombardeos. Además, un habitante contactado por esa agencia en esta zona dijo que había oído helicópteros y luego ataques de aviones pocos minutos después de la medianoche.

Los aviones volaban a una altura muy baja, provocando gran pánico entre la gente“, relató Ahmed al Hassaui, un desplazado instalado en uno de los campamentos informales cerca de Barisha.

Bagdadi, un nativo iraquí que se cree que tenía alrededor de 48 años, rara vez fue visto. Desapareció en 2014 y solo se le vio en un video en abril con una barba gris y roja y un rifle de asalto a su lado, mientras alentaba a sus seguidores a “vengarse” después de la derrota territorial del grupo.

Su reaparición fue vista como una reafirmación del liderazgo de un grupo que, a pesar de ser derrotado en marzo, se ha extendido desde Medio Oriente a Asia y África y reclamó varios ataques mortales en Europa.

El Departamento de Estado estadounidense había publicado una recompensa de 25 millones de dólares por información sobre su paradero.